2024-11-25

UNA VOCACIÓN QUE TIENE QUE VER CON EL AMOR

Roxana vive en Bariloche y fue elegida entre las mejores enfermeras de Argentina

Sus compañeros la sorprendieron al anotarla en un concurso nacional

Roxana Mallón Romero llegó un día al Sanatorio San Carlos, donde es jefa de enfermería en el sector de internación general, y al abrir la casilla de su correo corporativo encontró un correo que, a modo de descripción, decía: “Felicidades, saliste nominada”.

La mujer lo abrió, pese a que pensó que se trataba de un spam.

Así, vio que el mensaje provenía de la Asociación Enfermeros de la Costa.

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A una compañera de tareas que se encontraba a su lado, le dijo: “Mirá esto que llegó… Qué raro… No entiendo de qué se trata”.

La respuesta fueron risas y una exclamación: “¡Quedaste nominada en el premio al que te postulamos!”.

Fue en ese momento cuando quienes se desempeñan junto a ella le contaron que la habían anotado a un concurso nacional, en el que anualmente se distingue a los profesionales del área.

El correo electrónico certificaba, entonces, que había quedado entre las mejores enfermeras del país. El galardón se entrega en diversos rubros, y a ella la seleccionaron en “liderazgo y trabajo en equipo”.

Al enterarse de que sus compañeros habían pensado en ella para la distinción, y que desde la organización la habían nominado, estaba más que contenta. Pero faltaba algo más… Hace un par de semanas, durante la gala, en Mar del Plata, cuando llegó su rubro, escuchó que el suyo era el nombre ganador. “Fue emocionante, sorprendente y difícil de creer”, confiesa.

Roxana tiene treinta y cinco años y es oriunda de Buenos Aires. 

Cuenta que, cuando estaba en la secundaria, sabía que iba a trabajar en el área de salud.

Primero estudió medicina, pero sintió que eso no era precisamente lo que quería, así que al año se pasó a enfermería. “Ahí arrancó mi pasión”, expresa ella, que tiene seis hermanos (cinco varones y una mujer). Sus padres provenían del campo. En la familia, por cuestiones económicas, el acceso a la educación terciaria había sido complicado.

Su papá y sus hermanos varones pusieron rumbo a Bariloche para trabajar, y luego también vinieron ella, su mamá y su hermana.

“Me recibí en junio 2011 y en julio nos mudamos”, cuenta Roxana, quien ingresó a trabajar en el Sanatorio San Carlos en 2012.

Licenciada en enfermería, sigue estudiando. Está próxima a terminar el magister.

En 2020 atravesó momentos particularmente duros. “La pandemia de covid se llevó a mi papá… y casi me lleva a mí también, estuve muy mal”, suspira.

En aquel momento, la habían seleccionado para arrancar como supervisora de enfermería. 

Al año siguiente, la designaron para ocuparse de la jefatura.

“Trabajo con un equipo de casi cuarenta personas, entre ellos los camilleros, enfermeros y supervisoras”, detalla.

El premio que le otorgaron lleva el nombre de Virginia Henderson, en honor a una enfermera estadounidense que incorporó conceptos de la fisiología y la psicología a la profesión.

Para Roxana, recibir el galardón resultó “un mimo al corazón”.

“Es muy gratificante que otros vean el trabajo que una realiza. Me anima a crecer, a seguir formándome, a mejorar en todo lo que tiene que ver con la gestión y liderazgo para llevar adelante a mi equipo de una manera correcta, y así brindar la calidad que necesitamos para nuestros pacientes”, señala, para luego comentar: “Amo a mi profesión”.

Sus compañeros lo saben, por eso, en agradecimiento a lo que genera en el grupo, la inscribieron en secreto para la distinción que finalmente ganó.

Según Roxana, la enfermería “abarca la empatía, el valor y el sacrificio”, pero, ante todo, destaca “el amor”. En tal sentido, resalta: “Estamos en el momento en que alguien nace y también en el proceso en que una persona se va”.

“Desde lo económico no es la profesión más reconocida, y eso ha sido una de las cosas que, después de la pandemia, nos desmotivó mucho, pero esta es una vocación, así que una se levantó y siguió”, manifiesta, y suma: “Nos motiva ver a nuestros pacientes salir adelante, ver el resultado de los cuidados que les dimos, que cuando se les da el alta nos digan 'gracias' por lo que hicimos por ellos”.

“La enfermería es amor hacia el otro”, sintetiza.

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