2024-11-25

HISTORIA DE VIDA

Natalia dejó la docencia para cumplir su sueño: ser camionera

Natalia Monje Oyarzún es del barrio San Francisco III de Bariloche, tiene 36 años y cumplió su sueño de convertirse en conductora de camiones tras completar una rigurosa formación. Ella y sus compañeras lograron aprobar la categoría INTI cargas generales.

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Toda su vida vio pasar camiones de gran puerta y siempre soñó con subirse a uno y manejarlo. Finalmente, con 36 años, ese anhelo se cumplió.

Ella fue seleccionada para participar en la sexta edición del programa "Conductoras" junto a otras 11 mujeres; cuatro de ellas, también de la Patagonia. Se trata de un ciclo de formación en manejo de transporte, organizado por la Fundación Profesional para el Transporte (FPT) y una reconocida marca de camiones. “Conocí gente maravillosa, que tienen ese corazón de querer hacer la diferencia y ellos me inspiraron muchísimo”, comentó.

 

De profe a conductora

Natalia aprendió a manejar a los ocho años, en un Renault 12, por las calles de un tranquilo Bariloche. Ahora es profesora de Biología. Estudió en la Universidad Nacional de Comahue y trabajó en diferentes escuelas secundarias de la ciudad.

Pero un día se abrió la posibilidad de cambiar la hoja de ruta. “Tomé el coraje de empezar a encarar pequeños sueños que tenía en el tintero y mi pareja también está intentando ingresar al rubro del transporte. Él fue quien me mandó el enlace del programa Conductoras, me anoté y después de una serie de exámenes, de pasos, lecciones y demás, finalmente salí favorecida con la beca. Era mi oportunidad de poder dedicarme a lo que me gusta que es manejar”, ​​recordó.

Siempre se preguntaba, ¿qué es lo que tengo que hacer para poder manejar un camión? y al interrogante se sumaba la complicación de que no proviene de familia transportista. “Mi mayor reto era ese, ¿cómo ingreso al mundo del transporte sin tener ningún tipo de contacto, sin tener el vehículo para poder rendir la categoría? Eso es lo que más me tenía complicado porque tenías que llevar un articulado, tenías que llevar un semi remolque. El examen no es la dificultad, sino es conseguir el vehículo”, explicó.

Esa parte se la facilitó la beca porque tuvo un mes completo de práctica. “Desde Scania nos van a intentar dar una mano con conseguirnos un vehículo a cada una, en las distintas localidades de donde somos”.

También aclaró que “por nuestra cuenta podemos ir buscando vehículo. Yo por lo pronto recibiré una oferta de parte del municipio de Bariloche como para facilitarme uno. Así que me voy acercando muchísimo más al sueño” contó a Mejor Informado.

Desde que tomó el volante y sacó su permiso para conducir, nunca paró de hacer viajes por distintos lados. “A la Patagonia en gran parte la conozco viajando en vehículo y amo la ruta, me encanta. Ahora que me tocó, por ejemplo, viajar en avión, que no me había pasado, me di cuenta que no cambio la ruta por nada; aunque sean días y días, es otra cosa, es otra la sensación”, afirmó.

Mujeres al volante

“Conductoras” es un programa de formación profesional exclusivo para que más mujeres puedan desempeñarse en la industria del transporte de cargas, una iniciativa única en Latinoamérica.

Según los datos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), menos del 1% de las Licencias Nacionales de Transporte Interjurisdiccional están en manos de mujeres . El objetivo del programa es reducir esa brecha de género y contribuir a satisfacer la necesidad de conductores profesionales que hoy tiene el transporte de carga, otorgándole las herramientas para acceder a nuevas oportunidades laborales.

“En este caso me tocó estar en la sexta edición, en la cual seleccionaron a 12 mujeres de todo el país, dentro de un total de 10 mil chicas anotadas”, relató Natalia.

El programa consta de una beca completa con traslado, alojamiento, comidas y la formación en la FPT. “En la estadía también tuvimos formación en el centro de capacitación de Scania, donde nos dieron toda la presentación de los vehículos y cómo es el manejo de cada uno”.

Cuentan con un nivel de tecnología muy alto por lo que la capacitación también fue para estar a la altura necesaria. “Y después en la FPT fue directamente el contacto con otras marcas y variedad de camiones y la práctica constante. Previo a eso, hubo un mes de clases virtuales con formación técnica. Fue muy riguroso”, aseguró.

En total fueron 184 horas totales de práctica con distintas marcas , tipos de vehículos y modalidades. “Son muchas las medidas de seguridad porque tienen gran tecnología y es buenísimo saber, por ejemplo, que un camión tiene algo tan necesario como los frenos pero en siete versiones; tenés muchas maneras de hacer las maniobras de forma segura”.

 

Rutas y nuevos desafíos

Natalia, ya de vuelta en Bariloche, continúa trabajando en una empresa vinculada al sector, a la espera de poder conseguir su licencia. “La idea fue siempre ir tirando los currículums e ir viendo qué opciones hay”, aseguró.

Ahora le queda hacer el curso de cargas peligrosas, le gustaría mucho intentar en ese rubro. “Tengo un vecino que transporta combustible y siempre miro cuando pasa y yo quiero hacerlo”.

Reflexionó, “con humildad, cualquier trabajo que pueda obtener me sirve, porque es práctica, es tomar el tiempo, es aprender de lo que otros te puedan enseñar de su experiencia”.

Por último, Natalia invita a todos a cumplir sus sueños y dejarse llevar por el camino.  

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