Los medicamentos más solicitados por los jubilados aumentaron 200% en lo que va del año
En un contexto de creciente preocupación, el alarmante aumento del costo de medicamentos esenciales ha impactado múltiples historias de jubilados y pensionados en Argentina a lo largo de 2024. Bajo la administración del presidente Javier Milei, una revelación importante destacó que los medicamentos más utilizados por este sector de la población incrementaron sus precios en un 206,7% interanual, según un reciente informe del Centro de Economía Política (CEPA).
A medida que ahondamos en las cifras, los diez medicamentos más críticos para los adultos mayores han visto incrementos aún mayores, alcanzando un asombroso 259%. Este informe titulado “Informe sobre los medicamentos más consumidos por las Personas Mayores en Argentina” detalla cómo los ajustes en los costos no solo reflejan una inflación general sino también una preocupante reducción de la lista de medicamentos cubiertos al 100% por la obra social de jubilados, conocida como PAMI.
Entre agosto y octubre de 2024, la cobertura que alguna vez fue amplia, ha disminuido significativamente afectando la previsibilidad del gasto para muchos jubilados. Se observaron aumentos promedio de 7,9%, 5,0% y 5,2% respectivamente para los medicamentos incluidos en la actual pero reducida canasta del PAMI.
Las cargas adicionales son más notorias cuando analizamos los medicamentos populares no incluidos actualmente en esta canasta. Lanzopral, Dermaglos y Acimed destacaron con incrementos de precios del 71,7%, 70,8% y 66,7%, creando una vulnerabilidad económica crucial. Otras medicaciones vitales, como el Optamox Dúo y Trastocir, también subieron sus precios en cifras récord, 282% y 292% respectivamente, nublando la economía doméstica e introduciendo un reto más en la vida de los ancianos argentinos.
Anticipándose que los jubildados deberán confrontar nuevos elevados precios inconsultados, acciones concretas son desesperadamente necesarias. CEPA subrayó que la reducción del vademécum de PAMI es parte de un escenario mayor de retroceso en derechos, donde la protección del ingreso de los jubilados es fundamental. Este hecho recalca la falta de actualización en bonos que atenúen los impactos económicos que la fórmula de movilidad jubilatoria ignora, manifestando otra manera más sobrepuesta que hurta la capacidad adquisisiva individual y colectiva de nuestras mayores comunidades vulnerables.