2024-11-15

EL SÁBADO EN LA BAITA

Entrevista a Pedro Saborido, “un hippie cristiano medio comunista” que aporta “sociología de pizzería” a la historia según Pigna

Identidad argentina, Peter Capusotto, peronismo, amor y una certeza: “El lago Nahuel Huapi sigue en el mismo lugar, no cambia porque esté Milei”

Pedro Saborido, quien aportó su nombre –but in english– para acompañar el apellido de su coequiper en el programa Peter Capusotto y sus videos, por estos días se sube a las tablas junto a Felipe Pigna para desarrollar un espectáculo de características particulares.

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De por sí, la premisa resulta interesante: un historiador popular –lo que ya es algo poco común– junto a un guionista que ha sabido parir proyectos de culto (al ya mencionado Peter Capusotto y sus videos, añadir, por ejemplo, Todo x 2 pesos), en un teatro, mano a mano, hablando de civilización y barbarie, la identidad argentina, revoluciones y otras yerbas…

“Nos conocemos desde hace mucho y siempre tuvimos ganas de hacer algo juntos”, dice Saborido, para luego contar: “Finalmente, se le ocurrió a él, de manera muy generosa, invitarme”.

 

El guionista define a Pigna como “un tipo piola, que comparte su saber”. Así, explica que, a partir del convite de Felipe, buceó en “algunas cosas que había escrito” y buscaron “una especie de coincidencia en cuanto a qué hablar de la historia”.

“Pasamos por distintos personajes. Él, desde su saber; yo, con reflexiones más humorísticas y provocando que vayamos a lugares más divergentes, cuestiones laterales, haciendo una especie de sociología de pizzería”, señala.

De tal forma, aprecia: “Arriba del escenario, me siento bien. En este caso, el que consigue que me pase eso es Felipe, porque tiene tranquilidad, además de muchos años como profesor de historia, por lo que, en lugar de estar frente a setecientas o mil quinientas personas, como también nos tocó, parece que diera una clase, con un tono didáctico, afable, que deriva en un paseo por la historia, porque te hace verla: él brinda imágenes, no sólo una opinión o una mirada”.

“Me da seguridad, porque yo soy un tipo más nervioso, tengo más tensión”, indica, y expresa: “Además, nos ponemos a charlar y le hago preguntas. Si bien hay un guión, le voy consultando cuestiones diferentes, entonces, en un momento, es como si fuese una persona del público, pero arriba del escenario, a partir de la propia curiosidad. Se arma algo que es divertido, amable y, a su vez, pedagógico; siempre me entero de una cosa distinta”.

“Y también hay momentos graciosos, claro, incluso de su parte, porque Felipe tiene mucho humor, por eso nos podemos llevar bien. Así como yo tengo mi pequeño lado serio, él también posee un perfil humorístico”, apunta.

Por otra parte, teniendo en cuenta uno de los ejes sobre los que se mueve el espectáculo, reflexiona: “El argentino es una multiplicidad de identidades. Pienso en Bariloche: ¿cuál es la identidad del barilochense? La de los pioneros, la de los pueblos originarios y también las del cordobés, el sanjuanino o el de Avellaneda que llegaron la semana pasada… Es una identidad que se hace a partir de varias. A su vez, está el que reside en los kilómetros, el que vive en el Alto, el del centro… Y el nacido y criado, el que vino de afuera…”. 

De tal forma, considera que “la multiplicidad de identidades es la identidad” del argentino. “Por eso es que estamos desesperados buscando una síntesis, porque nos parecemos en algo y nos diferenciamos en otra cosa. Y ahí aparece el tema acerca de lo que nos une y aquello que nos separa. Si todo nos uniera, sería fácil; si todo nos separara, también”, observa.

A la hora de definirse, Saborido evalúa: “Básicamente, soy un guionista, un narrador; a veces en la televisión, en radio, cine, teatro, en un libro, a través de una charla… Cambia la forma, cierto lenguaje, pero siempre se trata de contar historias”.

En cuanto a la que quizá sea su creación más festejada, Peter Capusotto y sus videos, señala: “Con Diego (Capusotto) hablamos constantemente y siempre damos vueltas con hacer algo… No sentimos que el programa finalizó, sino que por ahí tuvo una pausa. Se trata de una experiencia muy fuerte para nosotros; era una cosa que empezó jugando y estuvimos como diez años”.

Y afirma: “Peter Capusotto no se terminó, la gente lo sigue mirando”. Cabe recordar que, por ejemplo, en YouTube hay mucho material de las diversas temporadas.

Acerca de la ideología que lo atraviesa, confiesa: “Siempre me sentí un hippie cristiano medio comunista, y he tercerizado todo eso en el peronismo, porque sé que generalmente hace todas las cosas que yo tengo ganas de que sucedan”.

Justamente, Pedro es autor de un libro titulado Una historia del peronismo (y tiene pensado sacar otro sobre el mismo tema), pero su último texto en formato libro tiene que ver con el amor. ¿Su título? Una historia del amor.

–¿Le quedo algo en claro después de sumergirse en ese proyecto?

–No, al contrario. La idea es que no te quede nada en claro. El amor no tiene ninguna certeza; si bien uno la busca, nunca la va a encontrar. El amor es una oportunidad, como el peronismo. Son oportunidades, no certezas. Te pueden hacer bien o mal; te pueden dar alegría y felicidad, pero también defraudar.

–Suele decirse que el humor varía según la época, y que, precisamente, en la actualidad se hace difícil hacer humor sobre ciertos temas. Como guionista, ¿qué piensa al respecto?

–El humor varía en los elementos. En cada período tenés cosas distintas para hacer humor y diferentes estados de ánimo, el tuyo y el de diversas personas. Por ahí, el humorista puede encontrar más facilidad en una época que en otra, pero su tarea, cuando se pone a hacer humor, es hacerlo con lo que tiene a mano. Diría que en cualquier etapa resulta fácil y, también, en cualquiera, difícil… A veces no se trata de la época, sino de cómo está el tipo. Entonces, ¿es más difícil hacer humor ahora? Qué sé yo… tan difícil como hacerlo en cualquier otro momento, porque el tema a veces es exactamente el punto de vista donde encontrás el humor de algo, aún si es una época de mierda. Es más, a veces, en las épocas de mierda el humor se hace más necesario.

–¿Le hubiera gustado vivir en alguna otra etapa histórica del país?

–La fantasía de vivir en otra época de la Argentina queda en eso, en una fantasía… Por ahí me hubiera agradado vivir los sesenta no como un nene, sino como un tipo más grande, al igual que los setenta, porque esos tiempos los atravesé como niño. Creo que eso me hubiera gustado, por lo político, lo social, el hippismo, un montón de cosas que se abrían en aquellos momentos. De alguna manera, todo el tiempo recreo en mí aquello, porque lo vi de chiquito. Es decir, lo sentí de chico, pero no lo pude vivir como un joven o un adulto, entonces parece que lo viviera ahora.

–Más allá de ese juego imaginativo, ¿le gusta leer o ver películas de alguna época en particular?

–Justamente, leo mucho sobre lo que ocurrió en los sesenta y setenta en todo tipo de manifestación artística, política, cultural, social… Son épocas que me interesan mucho. Quizá por  haber sido un pibe en aquel momento y, por eso, no haber estado con la capacidad de entenderlo todo… Tal vez se trate de revisitar mi infancia de otra manera… No lo tengo en claro, pero es algo así.

–¿Cómo es intentar hacer reír en la Argentina de Javier Milei?

–No siento que sea la época de Milei... Él está ahí, pero no totaliza la vida, aunque determina la economía… Aun en los momentos más malos, o con los peores presidentes o en las dictaduras, hay una vía que se resiste, ya sea a través de una resistencia clara, política, o simplemente en una que tenga que ver con seguir viviendo a pesar de todo. O sea, el lago Nahuel Huapi sigue en el mismo lugar, no cambia porque esté Milei. En todo caso, podrá variar si la economía nos permitirá visitarlo o si habrá un plan ecológico de Parques Nacionales para cuidarlo. Ese es el tema, lo que está alrededor.

EN BARILOCHE

Pedro Saborido y Felipe Pigna presentarán "Historias Argentinas" en el teatro La Baita, Moreno 39, el sábado a las 20. Las entradas anticipadas se consiguen en Mitre 318.

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