DANIEL FUENTES EXHIBE SUS OBRAS EN EL SCUM
Docente e historiador, pero también pintor: “Una lectura de la ciudad desde el punto de vista del poder y la identidad”
Daniel Fuentes es una persona con muchas facetas.
Algunos lo conocen por su rol de persona involucrada con las problemáticas barriales, en especial en El Pilar.
Otros saben de él por su perfil de historiador.
Están, también, quienes lo reconocen como profesor o, incluso, escritor.
Y, ahora, decidió visibilizar otro perfil ligado al arte.
De la mano de sus pinturas, está realizando una muestra en el Salón Cultural de Usos Múltiples (SCUM), ubicado en Moreno y Villegas.

La exposición, denominada “Fragmentación y territorio” invita a la reflexión, mayormente, a través de una explosión de colores.
Paisajes, algunos perfiles de la ciudad reconocibles, otros no tanto… La intención de Daniel ha sido mostrar un resquebrajamiento social, la fractura de una localidad, y también del mundo, por aquello de “pinta tu aldea y pintarás el mundo”, que proviene de una frase atribuida a León Tolstoi: “Quien conoce su aldea conoce el universo”.
El artista provoca que el observador se pregunte en qué sitio se ubica, en el marco de esa rotura social vinculada también a lo que podría denominarse una desigualdad territorial, a partir de carencias que duelen.

“Se trata de una lectura de la ciudad desde el punto de vista del poder y la identidad, una continuidad de lo que hago como historiador”, dice Daniel, quien, a la hora de sintetizar su derrotero vivencial, señala: “Básicamente, soy docente. En función de eso, me transformé en historiador. Desde joven, fui educador popular, alfabetizador de comunidades aborígenes en el norte argentino así como en otros países. También estuve ligado al humor a través del dibujo político, por ejemplo la revista Humor, a mediados de los ochenta. En la universidad comencé a acercarme a la pintura, en una época donde se hablaba de los grandes murales del estilo de la guerra civil española, como afiches políticos”.
Aunque en algún momento vendió algunas obras y regaló otras, lo de meterse a fondo en la escena plástica era algo pendiente para él, que siempre sintió pasión por el arte. “A cada lugar que voy, el primer sitio que visito es un museo”, cuenta.

Tras la pandemia, un par de cosas lo hicieron apuntar a ese eslabón de su existencia que corría el riesgo de perderse.
“Se murió mucha gente querida y me dije que no tenía que dejar esto para después”, afirma, para luego revelar que comenzó a cuestionarse: “¿Por qué estoy atrasando todo para cuando me jubile?”.
Asimismo, se cruzó con la artista visual, antropóloga y exconcejala Sandra Guerrero, quien le brindó el impulso para convencerse a exponer.

Si bien en la muestra hay algunos trabajos de otros tiempos, predominan los que realizó en la última etapa, ya convencido de retornar con fuerza a lo pictórico, pero con “una pintura libre, sin ataduras”. En ese sentido, dice que incluso recaló, a modo de inspiración, en dibujos de cuando sus hijos eran pequeños, para rescatar esa soltura que en los niños llega desde la inocencia y la falta de inhibiciones.
Quizá a partir de esa pretensión de liberación es que, en general, dice que, con su obra, no busca un mensaje directo, sino “que circule y que, con la gente, se construya una interpretación”.
En la exhibición hay acrílicos, óleos y empaste de metales. Y, más allá de que las obras de Daniel se alejan del realismo estricto, una pintura destaca por su precisión quirúrgica en la captación visual de una realidad que algunos quieren mirar para otro lado. El nombre es "Los muchachos de Emaus".

Cabe indicar que el historiador y pintor estuvo a punto de hacerse cargo de la Subsecretaría de Cultura al inicio de la gestión de Walter Cortés, pero desistió. Antes que nada, porque en ese momento cargaba con un inconveniente de salud. Pero también alude a otras cuestiones: “Tenía ganas, pero no me gustó ver algunas cosas de la política de cerca… No quería ‘quemarme’ y tener que decirles que 'no' a músicos populares a los que veo todo el tiempo, en función de obedecer y poner a otra gente”, expresó.
Más allá de que aquel acercamiento a Cultura municipal finalmente no se concretó, Daniel destaca el valor de su vocación docente, continúa con su tarea de historiador y se refugia en la pintura. “La muestra me brinda la posibilidad de, con la excusa del arte, encontrarme con amigos, con gente de los barrios, militantes… Vienen laburantes de un montón de ámbitos, con sus historias a cuestas, personas a las que a veces les cuesta salir de sus casas, pero igual lo hacen”, remarca.

La exhibición en el SCUM permanecerá abierta hasta el jueves a las 17, mientras que martes y miércoles se extenderá hasta las 21, días en que, por la tarde, el artista estará presente.