CONTINÚA EL CONFLICTO
La UBA desmintió al Gobierno: no rechaza ser auditada pero exigen que se haga "dentro de las leyes"
La Universidad de Buenos Aires (UBA), una de las instituciones académicas más prestigiosas de América Latina, se encuentra en el centro de un intenso debate respecto a las auditorías y el manejo de fondos públicos en las universidades argentinas. El rector Ricardo Gelpi afirmó que la universidad ha experimentado una considerable desfinanciación bajo el actual gobierno de Javier Milei, lo que ha colocado a la UBA en una posición desafiante para mantener su alto estándar educativo y de investigación.
En declaraciones recientes, Gelpi no escatimó en criticar la reducción de fondos por parte del gobierno, indicando que la institución ha tenido que enfrentar serios desafíos para continuar operando eficazmente. 'Es obvio que la UBA ha sido desfinanciada, y en consecuencia, está realizando un esfuerzo inmenso por sobrevivir. Esto también afecta indirectamente al Conicet, con el cual mantenemos una colaboración estrecha', declaró Gelpi, subrayando la interdependencia entre la docencia y la investigación dentro del ecosistema académico.
El núcleo del desacuerdo actual es quién debería llevar a cabo la auditoría de las universidades. El gobierno de Milei ha expresado su deseo de que sea la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), un organismo bajo la órbita del ejecutivo, el que asuma esta tarea, desplazando así a la Auditoría General de la Nación (AGN), que históricamente ha tenido esta responsabilidad. Esta movida ha generado preocupación entre las autoridades universitarias como Matías Ruiz, secretario de Hacienda de la UBA, quien insiste en que la SIGEN, al ser controlada por el poder ejecutivo, no ofrece el nivel de transparencia que sí garantiza la AGN.
Ruiz destacó que ya existen mecanismos establecidos para la rendición de cuentas, apuntando que la Universidad de Buenos Aires cumple cabalmente con la presentación de informes detallados al Ministerio de Capital Humano sobre el uso de sus fondos. 'Mensualmente llega un informe al ministerio con el más alto nivel de detalle, como corresponde a una institución de nuestra envergadura', señaló Ruiz. La falta de auditorías por parte de la AGN, agregó, no es atribuible a la UBA, sino a la falta de designación de un representante del ejecutivo en este organismo clave.
Para despejar cualquier noción de intransparencia, la UBA ha tomado la iniciativa de proponer una consulta externa sobre sus procesos de auditoría. Esto, según Ruiz, tendrá el beneficio adicional de disipar cualquier duda en la opinión pública respecto a la veracidad de sus informes financieros, mismos que además son accesibles al público mediante el sitio web oficial de la universidad. En definitiva, subraya, 'nuestra institución está comprometida a rendir el 100% de los fondos que recibe con la máxima claridad posible'.
La discusión acerca de quién audita a las universidades argentinas sigue sin resolución final, pero está claro que las tensiones entre el gobierno y la UBA son evidentes y reflejan un conflicto mayor sobre la autonomía educativa y la gestión de recursos públicos en Argentina.