VARIEDAD Y CALIDAD
El gin y los alfajores reinaron en Bariloche a la Carta
El Bariloche a la Carta (BALC) de este año sirvió como muestra de las características que está tomando la producción regional.
Así, por ejemplo, en lo que a bebidas se refiere, donde antes prevalecía la cerveza, se ha apreciado un avance notable del gin.

El producto está teniendo un progreso importante en todo el país, como si de un cambio cultural se tratara.
En Europa eso de, en una salida, pedir gin tonic hace tiempo que es una constante, pero en la Argentina, hasta hace unos años, no era de lo más común. Es decir, no dejaba de ser un clásico, pero no resultaba habitual que se recurriera a él de la forma en que se lo hace en la actualidad.

Resulta claro que en el último tiempo el gin pasó a ocupar un lugar central en las barras nacionales.
Eso se tradujo en un incremento de la producción argentina de la bebida, y la cuestión en la Patagonia ha tomado un matiz especial.
Así como sucedió con la cerveza, donde la zona se erigió como un exponente fundamental de la mano de obra artesanal, lo mismo está sucediendo con el gin.

Al brindar la posibilidad de utilizar diversos botánicos que se añaden al clásico enebro, la región, rica en posibilidades al respecto, hizo despertar la creatividad de los productores.
De esa forma, las marcas suelen ofrecer dos o más alternativas en sus presentaciones.
Los valores, en tanto, compiten sin problema con otras ginebras nacionales de buena calidad y resultan más económicos que los importados, presentando un producto de nivel. Incluso, están los que han obtenido premios en el exterior.
De tal manera, el gin, este año, le peleó el podio etílico a la cerveza (incluso podría decirse que le ganó por apenas unos puntos).

Algo similar sucedió en lo que hace al “lado dulce de la fuerza”. Donde antes prevalecían los chocolates clásicos de la localidad, en sus presentaciones habituales en barras o bombones, ahora resaltaron los alfajores.
Los hubo con el usual relleno de dulce de leche, pero se agregaron otros que despertaron los paladares con sensaciones nuevas. Los elaboradores recurrieron a dulces típicos, como la frambuesa y combinación de frutos rojos. También, avellanas, mousse de chocolate, merengue…
Entonces, pararse a probar un alfajor fue “la” tentación dulce de la feria.

También se apreció una abundante oferta de mermeladas y diversos embutidos, pero, quizás, no sería descabellado afirmar que los gins y alfajores reinaron en la presentación del BALC.