TUP
Una audiencia por el aumento del boleto que para los vecinos pareció una película repetida
La audiencia pública en relación al pedido de Amancay/Mi Bus para aumentar el valor del boleto del Transporte Urbano de Pasajeros (TUP) se realizó en el palacio comunal en un clima casi de desgano.
La cita se tomó como una “reincidencia” de reuniones pasadas y, quizá porque en ocasiones anteriores los resultados no fueron los que esperaban, los vecinos ya no concurrieron con tanta energía. Por un lado, hubo menos asistencia que otras veces, pero, además, no se observaron pancartas ni nada por el estilo. Incluso faltaron varias de las personas que se habían anotado para participar como oradores.

El encuentro estuvo presidido por el director de Tránsito y Transporte, Carlos Catini, y el primero en tomar la palabra, para explicar el porqué de la solicitud de elevar el precio, fue el gerente administrativo de Mi Bus, Juan Pablo Follonier, quien también, tras protagonizar diversas reuniones similares, sabía de antemano que el papel que le tocaba, ante quienes se acercaron a pronunciarse en contra del aumento, era el del malo de la película.

Follonier brindó diversas cifras referidas a la cantidad de kilómetros que se recorren, el gasoil que se utiliza, las unidades que circulan, los conductores… “La diferencia con la presentación anterior radica en que, si bien en términos nominales las cantidades son las mismas, los costos de los insumos han variado significativamente”, dijo, advirtiendo que los nuevos valores impactan sobre el precio final del boleto.

Además, resaltó que, de los ingresos que se tenían por subsidios, “hay muchos que ya no están”.
En tal sentido, se refirió a la eliminación del Fondo Compensador del Interior, de carácter nacional. Asimismo, señaló que el combustible que se recibía por parte del Municipio dejó de otorgarse en abril de este año. De tal manera, aseguró que el único subsidio que permanece es el provincial, que, indicó, “quedó congelado a partir de enero de 2024 en setenta millones mensuales”.
“Esas variaciones en la caída de los ingresos y en el aumento de los costos hacen que el cálculo de la tarifa arroje un total de 1612,70”, definió.
De tal forma, puntualizó que esa cifra fue la que presentaron ante el Poder Ejecutivo municipal para su análisis técnico.

El primer orador en expresar su opinión respecto al pedido de aumento fue Pablo Bascary, quien, más que hacer una exposición, interpeló a los concejales presentes, en especial a María Coronado y Roxana Ferreyra, enroscándose en una discusión sin más planteamientos que el de querer demostrar que desde el Legislativo no se llegaba a brindar una respuesta adecuada a la problemática del transporte, en especial porque, según consideró, los ediles mayormente no viajan en colectivo. “No hay manera de que sean empáticos y nos escuchen”, aseguró.

Luego expuso el periodista y defensor del derecho animal David Telmo, quien recordó que hizo dos denuncias penales contra la empresa Mi Bus por perros atropellados y así, en lugar de ahondar en la temática del precio del boleto, apuntó a la “calidad humana” que se necesita para conducir los colectivos. “La actitud de desprecio por la vida de pasar a un animal por encima es incorrecta y un delito”, sostuvo.

Tras ese paréntesis que se hizo sobre el tema central, a partir del abordaje de la cuestión animal, el referente comunista Rubén Terrile volvió a meterse en la temática convocante y habló de dar “un salto cultural” hacia un “pensamiento colectivo”, y propuso la municipalización del servicio. “Este sistema se agotó”, apreció.

Elena Florín, parte de Política Obrera, exigió “que se abran los libros de la empresa”, un viejo pedido que, reclamó, nunca tuvo respuesta. También dijo que era “indigno e inmoral” aceptar un aumento en estos momentos de crisis social, a la vez que consideró que existe discriminación en cuanto a las unidades de Mi Bus, ya que, de acuerdo a ella, las que están en mejores condiciones las usan para los trayectos que utilizan los turistas, mientras que las peores van para los barrios populares.

Tras ella, llegó el turno del concejal Leandro Costa Brutten, quien marcó diferencias con lo expuesto por el gerente administrativo de la firma, por ejemplo, al diferir en el número de unidades utilizadas, afirmando que en realidad eran muchas menos que las que había manifestado Follonier.

Lucas Maliqueo, por su parte, otro militante comunista, compartió lo que había señalado Terrile, sobre la conveniencia de municipalizar el servicio, y puso como ejemplo a lo que se llevó adelante en Santa Rosa, La Pampa.

La militante de La Cámpora Gloria Moreno, en tanto, apuntó a una necesidad y obligación de que el Gobierno municipal busque una solución a los problemas que giran en torno al TUP.

El siguiente orador fue Robert Cooper, quien invitó a visitar una página de internet ( https://1-pave.blogspot.com/) donde figura un proyecto de ordenanza que, de alguna manera, según su parecer, ayudaría a solucionar la problemática de los colectivos en la ciudad.

Aunque no estaba anotado como orador, tras pedir la palabra, se le permitió exponer al concejal Facundo Villalba, que puso el acento en que existen medidas que podrían solucionar el panorama de dificultades que envuelve al transporte (por ejemplo, habló de “cambiar recorridos”, porque los actuales “fueron pensados para una ciudad que ya no existe”, y mencionó la posibilidad de “armar por lo menos dos unidades de negocio, un modelo de competencia que funcionaba”). También dijo que era mentira lo que se indicó desde la empresa con respecto a los subsidios. “No es cierto que se sacaron todos”, afirmó. En ese punto, reconoció que los nacionales se retiraron “prácticamente en su totalidad”, pero el resto, es decir, los municipales y provinciales, “se siguen dando”. “Estamos hablando de casi dos mil millones de pesos en un ejercicio anual”, apuntó. “A veces salen más de dos resoluciones por semana de fondos que se giran desde la Municipalidad hacia la empresa de transporte público; de hecho, hoy mismo salió una de quince millones de pesos”, aseveró.

Luego, Nicolás Soto, un simpatizante de La Cámpora, tuvo un entredicho con Catini, porque, si bien el muchacho decía que se había anotado, el funcionario señaló que no lo tenía en la lista de oradores.
Finalmente, el joven pudo hablar y opinó: “Una clase empresarial que se ríe del trabajador y la trabajadora me parece algo lastimoso”.
“Más allá de ser un militante social, soy un laburante, y no puedo pagar el colectivo, por eso vine caminando”, aseguró.
En definitiva, sobre cualquier diferencia, todos los oradores coincidieron en pronunciarse en contra del aumento.

Al finalizar, Concepción Mohana, de la Multisectorial por el Transporte, consultó cuando estaría disponible el dictamen de la audiencia. Así, se informó que el Ejecutivo tenía tiempo hasta el 22 de octubre, por lo cual, a partir del día siguiente, debería encontrarse en la página web municipal.