Murió el tío de la vicepresidenta Villarruel, procesado por delitos de lesa humanidad
El tío de la vicepresidenta de la nación, Ernesto Villarruel, falleció este martes dejando tras de sí una estela de impunidad y dolor. Villarruel, quien padecía de la enfermedad de Alzheimer, fue declarado inimputable por un tribunal en 2015, lo que le permitió eludir el juicio por los crímenes de lesa humanidad de los que se le acusaba, cometidos en el nefando Centro Clandestino de Detención "El Vesubio". Esta institución siniestra operó entre 1975 y 1978 en las sombras represivas de la última dictadura militar argentina.
Como excapitán y jefe de la División Il de Inteligencia del Regimiento de Infantería 3 de La Tablada, Villarruel poseía una oficina en "El Vesubio", ubicado estratégicamente en la localidad de Aldo Bonzi, partido de La Matanza. Mientras estuvo en funcionamiento, unos 400 prisioneros políticos sufrieron en sus dependencias la crueldad humana llevada al extremo. Señalado por testigos como participante en la Masacre de Monte Grande, Villarruel evitó durante años el curso de la justicia tras el inicio del juicio en su contra en 2010. Su detención finalmente se produjo en un marco insólito: ejercía su derecho al voto en las elecciones presidenciales de 2015.
El diagnóstico de Alzheimer fue determinante para que el Cuerpo Médico Forense le considerara incapaz de defenderse, dejándolo así sin enfrentar un juicio que podría haber traído algo de paz a quienes aún buscaban justicia para las víctimas de sus actos. La figura de Villarruel como represor y su vinculación con "El Vesubio" son parte de una narrativa más amplia y ominosa que refleja los horrores de una era oscura en la historia argentina, originada antes del golpe militar de 1976, cuando la Triple A ya instalaba el pánico con su brutal violencia.
Vinculado de sangre a la vida pública a través de su sobrina, la actual vicepresidenta Victoria Villarruel, el legado familiar en las fuerzas armadas se extiende también hacia su hermano, Eduardo Marcelo Villarruel, antiguo teniente coronel del ejército argentino. Eduardo, quien a su vez formó parte de operaciones controversiales como el Operativo Independencia en Tucumán, deja un doble manto sobre la esfera pública. Tras un historial manchado de represión, corrupción y luchas internas por el poder durante los años de dictadura, los fantasmas del pasado continúan arrojando sombra sobre contempory quienes llevan ese apellido.
El complejo "El Vesubio", cercano a la intersección del Camino de Cintura con la Autopista Riccheri, operó desde terrenos del Servicio Penitenciario Federal, destilando terror y deshumanización. Surgido en las etapas iniciales del régimen dictatorial, albergaba en su interior el cruel lema "Si lo sabe, cante. Sino, aguante", una frase que ahora resuena como un recordatorio escalofriante del silencio que, por desgracia, ha permitido a muchos de sus perpetradores partir sin rendir cuentas ante un tribunal ni las familias de aquellos que nunca regresaron.