EL OBISPO PARTICIPÓ DE LA PROCESIÓN POR SAN CAYETANO
“El santo ha tomado el corazón del pueblo argentino”
“San Cayetano es amigo de Dios y de todos”, afirmó el obispo de Bariloche, Juan Carlos Ares, durante la procesión que se realizó en el barrio El Frutillar.
“El santo ha tomado el corazón del pueblo argentino desde hace muchos años”, añadió, para luego recordar que fue diácono en el Santuario de San Cayetano, en Liniers. “Ahí aprendí mucho sobre su historia”, contó.
En tal sentido, evocó que quien trajo la imagen del santo patrono del pan y del trabajo a la Argentina, en el siglo XVIII, fue Mama Antula (María Antonia Paz y Figueroa, beatificada durante el papado de Francisco).
A la vez, indicó que durante la denominada crisis del 30 un párroco comenzó a predicar sobre San Cayetano. Al respecto, señaló: “Se ve que el santito hizo milagros y mucha gente tuvo trabajo”.

Acerca de las características que tiene la creencia en San Cayetano en Bariloche, opinó: “Diría que la devoción, más que comunitaria, es de tipo personal, con el santo de manera directa”.
“Vas a las casas y ves la estampa y las espigas”, explicó.
Además, recalcó que en los barrios humildes Cayetano sobresale como “santo popular”.

“El trabajo organiza la vida”, destacó, y, en ese sentido, consideró que en zonas de la ciudad donde tal vez las dificultades económicas son mayores, más allá de las dificultades, las personas “son muy trabajadoras”. Y rescató la ayuda que se brinda con el corazón, a través de comedores y merenderos.

En relación a que a San Cayetano lo veneran personas que incluso no son católicas, apreció: “Los santos no tienen estructuras y hasta pasan sobre las de la Iglesia. Por eso la gente puede no llegar a participar de acciones comunitarias, pero muestran devoción en sus casas, y además la transmiten generacionalmente, a sus hijos y nietos”.

El obispo, en cuanto a los anhelos en pos de una existencia mejor, apreció: “Como dice la palabra de Dios, ‘la esperanza no defrauda’, porque no está puesta sólo en una expectativa, sino que va mucho más allá. Para nosotros, la vida trasciende. Cualquier cosa que se haga acá repercute en la vida más allá de la muerte, la eterna, por lo que todo gesto de amor que hagamos ya está cosechado en el cielo”.

“San Cayetano supo confiar siempre en la providencia y señalarnos que hay que apuntar a la paz y ayudar a aquel hermano que está más necesitado”, indicó, a la vez que manifestó la necesidad de impulsar que se generen “trabajos dignos para la comunidad”.