LA MARCHA EN BARILOCHE POR EL NIÑO DESAPARECIDO EN CORRIENTES
La necesidad de creer que “Loancito está vivo y va a aparecer”
Domingo 4 de agosto. Hace cincuenta y dos días, un niño llamado Loan Danilo Peña, de cinco años, fue visto por última vez en el Paraje Algarrobal, 9 de Julio, provincia de Corrientes.

Son las 15.45 en Bariloche. Intersección de las calles San Salvador y Costa Rica, barrio San Francisco IV.
Marta Lucero y Guillermo Veliz, los organizadores de una marcha que está por comenzar para apoyar la búsqueda de Loan, cuentan cómo surgió la idea. "Es el modo de expresar un sentimiento de mi mujer y mío por el nene… La situación es muy preocupante”, dice él, quien señala que la primera en querer hacer algo fue Marta, su esposa. “Ella puso una bandera en el auto, con la que va a todos lados”, detalla. Así, sobre el capot de un vehículo gris, en una lona se lee: “No temas, amado Loan. Vamos por vos. Lloramos tu ausencia”.

Tras aquel modo que encontró Marta para mostrar su angustia y a la vez concientizar la importancia del caso, a Guillermo se le ocurrió lo de la marcha.
“Uno es papá… Por eso nació esto”, indica el hombre, que anda por los sesenta años.
“Justo estamos en el mes de los niños, y ese nene tendría que estar jugando con sus amiguitos, con su familia…”, suspira.

Marta, por su parte, cuenta que en los últimos días recorrieron diversas zonas de la ciudad para convocar a la gente.
Notó que muchas personas los miraban con cara de “estos de dónde salieron”. Pero, en cambio, varios niños los vitoreaban a modo de apoyo.
Guillermo, en tanto, manifiesta que en algunos medios de comunicación se sintió maltratado. Considera que lo tildaban de loco por la iniciativa.
Para él, en cambio, la locura es que todavía no se haya hecho ninguna marcha en Río Negro ni en otras partes de Argentina, más allá de Corrientes y pocos lugares más…
No es la primera vez que organiza algún acto a modo de mostrar públicamente ante alguna causa.
Por ejemplo, rememora que hace muchos años fue quien llamó a marchar para que se hiciera justicia en el caso de Fernando Zambrano, un pequeño de ocho años que, en 1994, fue encontrado violado y asesinado en Bariloche.

El reloj marca las 16.22.
Hace unos minutos llegó la gente de Tránsito que acompañará la marcha.
Algunos vehículos y un puñado de personas arrancan el andar, rumbo a la avenida Esandi, para luego dirigirse hacia el barrio Ñireco.
Del auto que conduce Cristian Lucero, hermano de Marta, a través de unos altavoces, más allá del llamado a luchar por la aparición de Loan, se escuchan canciones que acompañan el camino.
La primera es Resistiré, en la voz de Estela Raval.
Luego sonarán otras que, dado el contexto, tomarán un significado especial, como, por ejemplo, Que canten los niños, de José Luis Perales, y Sólo le pido a Dios, de León Gieco, con aquel inmortal “sólo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente”.
La cuestión de la música no es un dato al pasar.
Guillermo es músico.
Así, mientras camina, cuenta que toca la guitarra y el acordeón.
Incluso, escribió una milonga para Loan, donde canta: “Hay un pueblo herido que te está buscando. Tan sólo te pido que no me le aflojes. Siento tus latidos que te atraen a mi alma, la fe y la esperanza de volverte a ver”.

Son las 16.58. Pasaron unas diecinueve cuadras largas cuando la marcha llega a la avenida 12 de Octubre.
En el camino, se sumó algo de gente.
Hay familias, pero, sobre todo, se ven mujeres y niños.
Una señora comenta: “Como mamá y abuela, con lo de Loan se me parte el alma”.
Asimismo, surgen comentarios acerca de casos de pedofilia en la ciudad, así como también referidos al avance de la droga entre los jóvenes.

Por los parlantes colocados en el auto de Cristian Lucero, se escucha Los caminos de la vida, en la versión de Vicentico… “Los caminos de la vida son muy difíciles de andarlos, difícil de caminarlos, y no encuentro la salida”.
Guillermo cuenta que es paciente oncológico desde hace cuatro años.
Igualmente, aclara que logró superar la enfermedad y entró en la etapa de controles.
De los amplificadores ahora sale la voz de Víctor Heredia cantando Sobreviviendo…
“Tengo la suerte de todavía estar acá. Tal vez Dios me dio esta oportunidad de poder hacer algo por el nene”, sostiene Guillermo.

La marcha toma Mitre y a las 17.12 llega a la intersección con Onelli.
En la arteria principal del centro barilochense se suman más personas.
Guillermo manifiesta: “José, el hermano de Loan, pidió que el país se parara para buscar a su hermano. Yo no tenía el número para llamarlo, sino lo hubiera hecho, para decirle que acá, en Bariloche, lo estamos haciendo”.
Turistas de otros países miran y preguntan de qué se trata todo; los argentinos llegados de otras localidades observan respetuosos y algunos se integran a los caminantes.

Poco después de 17.30, la marcha arriba al Centro Cívico.
Allí también están quienes acudieron a pedir justicia por los hermanos Linares y sus hijos, que hace algo más de dos meses murieron cuando el vehículo en el que transitaban fue embestido de frente por un camión.
Ambos pedidos se combinan en aplausos mutuos.

Guillermo explica que la marcha se centra en Loan, pero va más allá. “También es por la seguridad de nuestros hijos en Bariloche. Hace veinticinco días a un compañerito de mi hijo, de doce años, al salir de la escuela, lo asaltaron cuatro personas grandes que estaban en un Ford Ka rojo”, cuenta.
Ante la sensación de inseguridad, el hombre presentó un petitorio en la comisaría Segunda, para exigir más patrullajes y cuidado en las escuelas. “Nuestros niños no están a salvo de delincuentes que los atrapan en los colegios y les roban, les venden droga, materia corriente en nuestra ciudad”, escribió en la nota.
Además, tiene la intención de manifestarle, en los próximos días, la necesidad de mayor protección al intendente Walter Cortés.

Antes de iniciar la marcha, Guillermo había expresado el deseo de que ocurriera algo así como un milagro y, al terminar la jornada, llegara la noticia de la aparición de Loan.
Eso no ha sucedido.
Pero el hombre, en lo que es una expresión de deseo, afirma: “Siento que Loancito está vivo y va a aparecer”.
Oscurece y desde los altoparlantes del auto que ha acompañado toda la marcha se escucha a León Gieco cantando: “Búsquenme, me encontrarán en el país de la libertad”.