El recuerdo más emblemático del Flaco Traverso fue en Roca: ganó con la coupé Fuego en llamas
En la memoria de los roquenses y de gran parte de los rionegrinos está la carrera de TC2000 que se corrió 1988 en el Autódromo Parque ciudad de General Roca. Ese día, el Flaco Traverso llegó a la meta manejando la Renault Coupé literalmente prendida fuego. El ídolo del automovilismo tuvo destacados momentos a lo largo de toda su trayectoria, sin embargo, este fue el más emblemático.
Quedaban 600 metros para que termine la carrera y el aceite hirviendo encendió el fuego en el coche preparado por Oreste Berta. Como escolta iba Silvio Oltra que buscaba sobrepasarlo y el público deliraba mientras veía la obra más gloriosa del Flaco.
"Se me rompió una manguera y comencé a perder aceite, fundamentalmente sobre los escapes. Llegué a derramar prácticamente todo el lubricante en las últimas tres vueltas, lo que hizo levantar la temperatura del motor hasta ponerlo al rojo vivo. Recién percibí el fuego muy cerca de la llegada y no podía parar... Otro problema era el humo que se metía en el habitáculo, no me dejaba ver ni respirar, pero faltaba tan poco que no podía desperdiciar la posibilidad de ganar esa carrera", había recordado sobre la epopeya de aquella segunda fecha del 3 de abril.
"Fue un momento clave. Me dije 'Puedo ganar o se puede quemar. Si se quema me bajo', me desaté los cinturones, destrabé la puerta, miré dónde estaban los bomberos como para estacionar allí si se ponía fea la cosa", había contado Traverso años después. En efecto, apenas pasó la bandera a cuadros detuvo la máquina al costado de la pista entre llamaradas cada vez más grandes y pudo bajarse hasta ser llevado en andas por el público.
Al Flaco Traverso le gustaba la ciudad del Alto Valle. Cada vez que una categoría nacional se corría en el autódromo de General Roca, se lo podía ver en los días previos caminando por las calles y conversando con la gente. Hace algunos años, desde la AVGR recrearon el momento histórico en el autódromo, para la memoria de los más grandes y la locura de los más jóvenes.