NOSTALGIA EN LOS “NYC”
La melancolía de un adiós: Samay Huasi, un icono barilochense, cierra sus puertas después de 52 años
Con un aire de nostalgia y la pesada carga de los recuerdos, el tradicional comercio Samay Huasi, ubicado en calle Morales 438, se despide de sus fieles clientes tras 52 años de actividad ininterrumpida. Este icónico establecimiento, que en sus inicios fungía como una pintoresca tienda de arte, fue testigo del devenir de la vida en la ciudad, adaptándose a los cambios y transformándose a lo largo del tiempo.

Lo que alguna vez comenzó como un modesto rincón para los amantes del arte y los hobbies, evolucionó con el paso de las décadas hacia el mundo de la ferretería, convirtiéndose en un punto de referencia para los vecinos de Bariloche en busca de herramientas y suministros para sus proyectos.
"Chino" y Astrid, los entrañables propietarios del establecimiento, no pueden evitar sentir una mezcla de emociones al cerrar este capítulo en sus vidas. Mientras se despiden de sus clientes habituales, expresan su gratitud por el viaje compartido y su tristeza por el adiós definitivo. Aseguran que Samay Huasi no resurgirá en otro lugar, marcando así el fin de una era.

Es por ello que han decidido ofrecer una liquidación total por cierre, brindando a los visitantes la oportunidad de llevarse consigo un pedazo de historia y despedirse del lugar que ha sido testigo de tantas anécdotas y momentos compartidos. Cada objeto en las estanterías cuenta una historia, cada rincón está impregnado de recuerdos, y cada cliente es parte de la familia que ha hecho de Samay Huasi un lugar único en el corazón de Bariloche.

La historia de este emblemático comercio se remonta a 1972, cuando el padre de "Chino", un hombre oriundo de La Rioja, decidió abrir las puertas de este local, bautizándolo con el nombre de una finca perteneciente a la Universidad Nacional de La Plata, situada en la lejana localidad de Chilecito, en su provincia natal. Desde entonces, Samay Huasi ha sido mucho más que un simple comercio: ha sido un punto de encuentro, un refugio para los soñadores y un símbolo de la identidad barilochense.

La pareja que fundó Samay Huasi en 1972.
El cierre de este histórico establecimiento deja un vacío en el tejido social de la ciudad, despertando sentimientos de tristeza y añoranza entre los habitantes de Bariloche.
