8 DE MARZO, VITAL PERFUME DE MUJER
Bomberas voluntarias: darlo todo por el prójimo sin esperar nada a cambio
Son cinco bomberas voluntarias.
Con sus historias a cuestas, cada una de ellas luchó por ser parte del cuerpo.
Curioso: se especializan en apagar fuegos, pero fue una llamarada interna lo que las hizo perseverar hasta llegar al sitio donde están.
En el barrio 2 de Abril, en el destacamento número 1 Aldo Luján, perteneciente al cuartel Central de Bomberos Voluntarios Bariloche, despliegan sus cartografías vivenciales.

Yanina Villarroel tiene casi nueve años de experiencia en la labor y se encuentra a cargo del destacamento.
“Cuando cumplí dieciocho, terminé el secundario, hice el curso y arranqué”, cuenta.
Si bien nació en Bariloche, parte de la niñez la pasó en Chile, ya que su familia se trasladó durante un tiempo a aquel país por cuestiones laborales.
En Punta Arenas, veía que su padre colaboraba con los bomberos cuando surgía algún inconveniente. “De esa forma crecí, observando todo eso, y se ve que aquello despertó algo en mí”, dice.
Cuando se pone a hablar de la práctica diaria, sorprende al indicar que “más del cincuenta por ciento de las salidas son para atención de personas”.
“Ser bombero no es solo ir a apagar incendios”, explica.
En tal sentido, señala que suelen llegar a los lugares del sector que tienen a cargo antes que las ambulancias, por la demora que acarrea la mayor distancia para los vehículos de sanidad, que parten desde el centro de la ciudad.
Así, especifica que pueden encontrarse con casos de convulsiones, paros cardíacos, caídas de nenes…
Pero también puede ser un perro que cayó en un pozo o un caballo en una zanja…
Incluso devela que aquella imagen vista cientos de veces en los dibujos animados, sobre un llamado para rescatar a un gato de un árbol, también sucede.
Más allá de su labor en el destacamento, Yanina trabaja en el sistema de emergencia 911; allí se desempeña tanto en lo que hace a los llamados telefónicos como en lo referido a las cámaras de seguridad.

Aldana Rodríguez tiene veinticuatro años e ingresó al destacamento en 2023.
Apenas terminó el secundario quiso estudiar para ser bombera. Por diversos motivos, no se anotó. Pero hace un par de años el asunto volvió a darle vueltas en la cabeza, así que se animó y probó.
En la actualidad, más allá de cursar el Profesorado de Nivel Inicial y también realizar labores de costura, es parte del destacamento.
No recuerda algún hecho de su niñez que haya marcado su presente bomberil, aunque sí evoca la ilusión que suelen compartir muchos pequeños sobre el tema, es decir, aquello de: “Cuando sea grande, quiero ser bombero”.
Además, en ella, el deseo de ayudar al prójimo siempre estuvo presente con intensidad.

Belén Rubilar recuerda que juró como bombera en 2014. “El 2 de junio se van a cumplir diez años”, detalla.
De su tarea, resalta aquello de “hacer todo para ayudar a un desconocido”.
“Dar y no esperar una retribución, en el marco de una acción en la que colaborás con la comunidad”, añade.
Además de bombera voluntaria, Belén trabaja en el propio destacamento como radioperadora.

Para Denise Roblez, convertirse en bombera era un anhelo, pero revela que le costó poder hacer que se cumpliera.
Tiene tres hijos, entonces aquello de embarcase en el curso inicial no le resultaba fácil.
“Amo venir acá”, confiesa ahora, ya como bombera voluntaria.
Denise, al igual que Belén, además de ser bombera, trabaja en el lugar como radioperadora.

Brígida Saldivia, por su parte, ya se encuentra cerca del retiro. Quizá por eso disfruta cada instante de las actividades que comparte con el grupo.
Vivió de cerca los incendios que marcaron a Bariloche en la segunda mitad de los noventa. Aquellos que llegaron al cerro Catedral, zona en la que vivía.
Por aquel entonces, ella y su papá ayudaban como podían a quienes luchaban contra el fuego.
Luego, con su padre hicieron un curso y se recibieron en el 2000.
Aquellas llamas que habían amenazado con arrasar todo la impulsaron a ser bombera. Al ver "cara a cara" al fuego, notó que la adrenalina que nacía al combatirlo era de su agrado.
Aparte de su desempeño como voluntaria en el destacamento, es empleada de farmacia.
Un dato llamativo refiere a que, cuando se inició como bombera, sus hijas eran pequeñas (una tenía cinco años; la otra, uno y medio), y, en la actualidad, ambas se desempeñan también en la actividad bomberil.

En el destacamento de bomberos voluntarios del barrio 2 de Abril hay cinco mujeres que se plantan frente al fuego y ante complicaciones diversas.
En tales circunstancias, en ocasiones, las cosas pueden terminar del modo menos feliz.
Incluso, les ha tocado ver gente fallecer.
¿Cómo se continúa tras situaciones así, donde la muerte llega para dejar de ser una teoría?
Ellas explican que, durante el curso que realizan antes de ingresar al cuerpo, mientras son aún aspirantes, se las prepara al respecto, e incluso tienen psicología como una de las materias.
También cuentan que hay una psicóloga en el cuartel que brinda su acompañamiento cuando lo requieren.
Pero, igualmente, señalan: “Más allá de que una se prepare para estar en el lugar donde ocurrió un accidente, obviamente, ver a una persona morir no resulta agradable”.
En ese punto, recalcan que los propios compañeros se ayudan entre sí cuando surge una situación así.

Ese sentimiento de camaradería se aprecia de manera notoria cuando se está frente a ellas…
Cinco mujeres.
Bomberas.
En definitiva, personas que demuestran cuán equivocados estaban aquellos que, años atrás, veían la labor solo como una tarea para hombres.
De alguna forma, el Día Internacional de la Mujer puede servir para recordar que el género no debe interferir con el deseo de alcanzar los objetivos.
Muchos fantasean con algún día ser bomberos.
Ellas transformaron el sueño en realidad.
No pensaron –ni tenían motivos para hacerlo– que por ser mujeres no podrían alcanzar su meta.

Yanina, justamente, destaca que el lugar que ocupan se relaciona con la capacidad. “Siento que es por nuestros méritos, no se trata de privilegios por ser mujer”, considera.
Para Brígida, en tanto, el 8 de marzo representa un momento para recordar los primeros pasos de las mujeres en cuanto a la lucha por ser tenidas en cuenta. Porque ciertos avances que se aprecian en estos tiempos, en lo que hace a la temática, no dejan de ser un eco de acciones pasadas.
Vendría a ser algo así como que, para que las mujeres puedan desenvolverse en ciertos ámbitos, como las bomberas de esta nota, muchas otras, antes, tuvieron que atreverse a expresar sentimientos y necesidades que mayormente se ocultaban.

El vital perfume de mujer, en la actualidad, se aprecia en ámbitos que, hasta hace no tanto, eran impensados.
Bienvenido sea.
