EL DILEMA DE LOS PERROS DE NUNCA ACABAR
Los San Bernardo ganaron la pulseada y siguen siendo parte de la postal barilochense
En 2019, el Concejo Deliberante aprobó una ordenanza que limitaba finalmente, la vida útil de los perros San Bernardo que se utilizan comercialmente en nuestra ciudad.
Conocida públicamente la polémica con respecto a la explotación de este tipo de animales para tomarse fotos con turistas, en aquel momento, se intentó poner fin a la actividad a través de una propuesta de la entonces edil de Juntos Somos Río Negro, Cristina Painefil, y de todo ese bloque.
No sin polémica, la iniciativa causó enojo en los fotógrafos que trabajan con los canes y tuvo algunas mutaciones respecto de su idea inicial.
Lo que se aprobó finalmente, sería que dicha actividad caducaría cuando los animales vayan dejando de existir y no renovarían los permisos a los fotógrafos, aunque cambien al can. Además, quedaba prohibida la presencia de los San Bernardo en la plaza del Centro Cívico y en el Parque Llao Llao.
Esto, desde ya ponía fin a la labor de los fotógrafos, que podían trabajar hasta que sus perros murieran o que no estén en condiciones físicas. Incluso, en primera instancia se había hablado de cinco años desde aprobada la norma, pero después se reemplazó por lo antes mencionado.
El proyecto fue abordado en diferentes comisiones y obtuvo dictamen favorable en Turismo y en Gobierno y Legales. Lo que proponía el proyecto era un marco regulatorio que contemplaba no solo las aptitudes profesionales del fotógrafo, sino que además priorizaba “el bienestar del animal utilizado para el trabajo”, protegía al usuario del servicio y garantizaba “la seguridad de quienes concurren cada día a los espacios públicos”.
Otro de los puntos importantes, es que prohibía la actividad fotográfica con animales sobre Plaza Expedicionarios del Desierto del Centro Cívico y en espacios públicos no incluidos en la misma.
Sin embargo, todo esto quedó en el olvido, ya que la ordenanza si bien fue aprobada, nunca fue reglamentada y quedó en un mero documento abandonado.
Nunca se creó el registro que también mandaba la normativa y es así como tanto fotógrafos como perros San Bernardo continúan realizando su labor sin inconvenientes y sin limitaciones de tiempo ni espacio.
En contrapartida, siempre surgen periódicamente iniciativas populares, colecta de firmas y otras acciones, que buscan ponerle fin a esta actividad, por entender que se explota a los canes, que se los maltrata o se los expone por largas horas a las diferentes condiciones climáticas a la intemperie.