2024-02-18

PALABRA DE MACHI

Betiana Colhuan: la detención de Santana, el susto de sus hijos y la labor como artesana para poder subsistir

La machi Betiana Colhuan le da la teta a uno de sus dos hijos.

La escena transcurre el sábado después del mediodía, junto al vallado que pusieron en la delegación de la Policía Federal en Bariloche, ubicada en la esquina de Tiscornia y Morales.

Dentro de las instalaciones está Matías Santana, padre de los niños.

Horas antes, lo detuvieron cuando se encontraba con los nenes.

Betiana y él habían despertado temprano a los chicos, de uno y cinco años.

Todavía no asomaba el sol.

La intención era acompañar a la machi hasta la feria ubicada en 25 de Mayo y Otto Goedecke.

La propia Betiana se encarga de explicar el porqué, evocando el conflicto de Villa Mascardi: “Fuimos desalojados de un territorio donde teníamos siembra y animales, donde podíamos trabajar la tierra y vivir de eso. Al ser despojados y estar alejados de ese lugar, tenemos que igualmente vivir lo cotidiano, alimentar a nuestros hijos. Nos dedicamos a labores artesanales. En todas las ferias que se pueda, salgo a vender. Y los sábados voy a la de 25 de Mayo. Tenemos que hacer lo que se encuentre a nuestro alcance para sacar a la familia adelante”.

Así, cuando el reloj apenas había pasado de las seis de la mañana, la machi despertó a sus hijos.

También estaba el papá de los nenes, es decir, Matías Santana, quien era buscado por la Justicia.

Según indicaron desde el Ministerio de Seguridad tras su detención, era requerido por incendio, atentado a la autoridad y usurpación.

La machi dice que recién podrán saber los cargos el lunes, cuando se realice la audiencia.

Asimismo, cuenta que, cuando se efectuó el desalojo de Villa Mascardi, el 4 de octubre de 2022, Santana no se encontraba porque hacía tiempo que se desempeñaba como trabajador rural en otro sitio.

Aquel día, incluso, el joven se acercó a las instalaciones de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) en Bariloche, donde habían llevado en un primer momento a las mujeres que fueron detenidas durante la jornada, incluida la machi.

“Nosotros peleamos por la defensa de un rewe, un lugar ceremonial sagrado. También por el agua, por toda la naturaleza. Somos mapuches, nos consideramos parte de la tierra, y esa es nuestra lucha”, sostiene Betiana.

“Es falso que seamos delincuentes”, afirma. Y resalta: “No nos asumimos como terroristas ni como guerrilleros, somos personas comunes y corrientes que trabajan a diario, al igual que todos”.

En tal sentido, explica: “Siempre tratamos de vivir como mapuches, en el territorio, pero hoy las dificultades nos hacen estar acá”.

Así, dice que tanto Santana como ella son artesanos, que se especializan en platería.

En la mañana del sábado, entonces, tras despertar a sus hijos, Betiana, Santana y los chicos fueron en un vehículo hasta la feria, en la avenida 25 de Mayo.

Ella se bajó.

Él se retiró con los niños.

A las tres cuadras, lo interceptaron.

“Lo demoraron alrededor de una hora y me fueron a buscar a la feria a eso de las nueve”, indica Betiana.

Se refiere a dos miembros de la Policía Federal que se acercaron a decirle que debía acompañarlos.

“Creí que me estaban llevando detenida”, se sincera. “Después me dijeron que tenía que retirar a mis dos hijos… En casos así, una piensa en lo peor, en un accidente o algo por el estilo. El trato siempre es muy violento, muy agresivo. Me subí al móvil y estaban a tres cuadras. Los niños se encontraban asustados”, expresa.

La machi describe una escena donde Santana aparece con los nenes en brazos, personal policial de civil y uniformado, tres autos con inscripciones de la fuerza pero también dos que no tenían señal alguna.

Sobre Santana, expone: “Él, desde hace muchos años, sufre la estigmatización de parte del gobierno de turno”.

En cuanto a sus hijos, explica: “Revivieron hechos de violencia muy fuertes y quedaron asustados… Ellos estuvieron en el desalojo de Mascardi. El más chico, en ese momento, tenía cuatro meses…”.

De tal forma, cuenta que decidió llevarlos a la unidad policial para que vieran que su papá (“su chaw”) estaba bien.

Acerca del destino del detenido, hay cierta incertidumbre.

Los trascendidos apuntan a que podrían trasladarlo a la unidad de Policía de Seguridad Aeroportuaria de Bariloche o bien al centro carcelario federal de Esquel.

“Somos parte de una sociedad de la que no quisiéramos serlo, pero estamos dentro del sistema. Tratamos de encontrar la manera de criar a nuestros hijos de una forma sana, pero dentro de nuestras reglas como mapuches”, suspira la machi, para luego añadir: “Asumimos la defensa del territorio, de los espacios ceremoniales sagrados… Y sabemos que hay mucha persecución, pero, por otra parte, no sentimos vergüenza de lo que somos”.

“Como jóvenes mapuches que estamos peleando por el retorno al rewe, tomamos la cuestión de llevar esta lucha con valentía, afrontando las consecuencias con dignidad… Y eso significa prisión, persecución, estigmatización…”, advierte.

Betiana considera: “El trato hacia nosotros siempre es violento”. Pero, frente a eso, plantea: “Ni la cárcel ni la muerte van a detenernos”.

“Estamos resistiendo”, afirma, a la vez que opina: “La violencia viene desde el Estado y sus fuerzas represivas, a cargo de Patricia Bullrich, quien nos persigue racialmente. Es una persona nazi, se siente superior. Nosotros, para ella, no somos ni siquiera gente, y nuestros hijos no valen nada… También estamos luchando contra sectores parapoliciales, personas que se creen que pueden hacer justicia por mano propia. El odio racial hace que nos persigan, que en la calle nos señalen”.

“Todos los días me pongo mi vestimenta tradicional, mapuche, y siempre hay personas que me persiguen y gritan cosas… hasta llaman a la policía. Ni siquiera puedo ir al supermercado. Aparecen vehículos de alta gama que pasan y, desde el interior, gritan ‘india’”, revela.

Al respecto, Betiana relaciona tales situaciones mayormente con Diego Frutos, propietario de la cabaña La Cristalina, de Villa Mascardi.

Cabe recordar que, en 2022, la Lafken Winkul Mapu reivindicó la toma de ese predio; luego, la propia machi sostuvo que la acción había sido una especie de respuesta a la actitud que, de acuerdo a los integrantes de la Lafken Winkul Mapu, había asumido Frutos.

“Ser mapuche implica defenderse de la violencia cotidiana; el trato hacia nosotros siempre es violento”, afirma Betiana.

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