VECINOS DE LA PLAYA SIN VIENTO
“Con las mujeres de los botes dragón no tenemos ningún problema”
Ante la situación que se vive en la Playa Sin Viento, donde se colocó un container y se planea poner más elementos relacionados con la práctica del deporte de bote dragón que llevan adelante desde la Asociación Nahuel Rosa como rehabilitación física y emocional del cáncer de mama (y para concientizar acerca de la enfermedad), los vecinos del lugar distinguen entre el malestar que les produce el contenedor por el impacto que significa instalar algo así en una zona protegida como reserva urbana y la labor loable de las mujeres de aquella entidad.
“Nos parece que se les ha otorgado un marco completamente inadecuado. Evidentemente, no vino ningún concejal a ver lo que pasa en este lugar, para determinar si era factible o no sumar, a todo lo que sucede en esta playa chiquita, llena de niños jugando, una rampa y un muelle”, advierte la vicepresidenta de la Junta Vecinal El Trébol, María Ruffo.
Sus palabras aluden, precisamente, a los elementos que se sumarían al container que ya se colocó en el sitio para guardar los botes dragón.
Pero, ante todo, Ruffo procura distinguir la acción –o inacción– de los funcionarios municipales de la tarea llevada adelante por quienes conforman la Asociación Nahuel Rosa. Así, señala: “El que tiene la obligación de hacer cumplir las leyes y regular lo que sucede en el territorio es el Municipio; las mujeres de esa agrupación hacen lo que pueden por preservar su salud, pero hay cientos de metros de costa por todo el lago que no son reservas naturales donde podrían hacer su actividad”.
Incluso, remarca que, dada las dimensiones de la Playa Sin Viento y la cantidad de gente que acude, podría resultar “peligroso que un bote de grandes dimensiones pase por donde están los chicos nadando”.
Cuando se le consulta si existió alguna tentativa de conversación con las personas que integran Nahuel Rosa, Ruffo indica: “Como referente de la Junta Vecinal, intenté hablar pero no quisieron; no hubo ninguna posibilidad de diálogo”.
Igualmente, aclara: “Nuestro enojo no es con ellas. Con las mujeres de los botes dragón no tenemos ningún problema; el inconveniente se vincula a las decisiones que se toman en la Municipalidad”.