2024-02-05

TODOS LOS VERANOS LO MISMO

De nunca acabar: el ingreso a Bariloche demoró horas y causa fuerte malestar

Una vez más, este fin de semana, un dilema de nunca acabar en el ingreso a la ciudad.

Sucede que, todos los veranos, con la llegada de las altas temperaturas, miles de residentes uscan lagos y ríos de la región para pescar, descansar y refrescarse. El problema se genera a la hora del regreso (después de las 19 horas), cuando se genera un embotellamiento de vehículos con kilómetros de fila.

¿La razón? Desde ya que cientos de rodados circulando al mismo tiempo generan demoras. Pero van todos en un mismo sentido, ingresando hacia Bariloche y Dina Huapi, por lo que no debería haber grandes problemas.

Pero el inconveniente está dado por varias razones que este fin de semana se repitieron, increíblemente, como cada verano: los controles viales en el ingreso a Dina Huapi a la altura del río Limay, a lo que se suman los cortes (sin sincronizar) de los semáforos que están en la vecina localidad sobre la ruta 40.

Sin embargo, los reclamos más fuertes son por los controles de tránsito que realiza la Agencia Nacional de Seguridad Vial en el puesto del barrio Las Chacras, ya dentro del ejido de San Carlos de Bariloche.

Allí, no solo se requiere la documentación legal correspondiente, sino que también se brinda información a los eventuales turistas que entran a la ciudad. Y como si fuera poco, en reiteradas ocasiones, se hacen controles de alcoholemia, sobre la misma calzada.

Es decir, que los funcionarios de turno, no hacen correr a los conductores hacia la banquina, sino que les piden que paren la marcha sin salirse de la ruta y allí tienen que soplar el alcoholímetro.

Todas estas razones generan un combo explosivo que, en días como este domingo, ocasionan una fila de autos que llega hasta el cruce a Villa La Angostura y, además, un tránsito furioso por las calles internas de Dina Huapi, por donde “escapan” muchísimos conductores, tratando de evitar horas de espera.

Lo más curioso de todo esto es que han cambiado las autoridades nacionales, provinciales y municipales y el problema se repite. Ya es hora de que alguien tome cartas en el asunto, si es que realmente queremos seguir promocionándonos como una ciudad turística internacional.

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