UN VERANO MANEJADO CON HILOS
Temporada de marionetas en la calle Mitre
Este verano la calle Mitre ha traído, como suele pasar cada temporada, a diversos artistas "al paso".
Es habitual que, ya desde diciembre, sumándose a aquellos que están durante todo el año, aparezcan en la arteria principal del centro barilochense personas que demuestran su habilidad en diferentes rubros artísticos en pos de alguna colaboración monetaria.
Se puede ver, por ejemplo, a músicos y bailarines que ofrecen sus actuaciones, o a Ángela Olivera, la pintora que hace creaciones en tiza en la vereda.
Pero este año han coincidido dos artistas que llaman la atención con un perfil particular.
Son marionetistas.
Por un lado, uno presenta al Sordo Gancé (bautizado así en homenaje a un personaje de Alejandro Dolina), un pianista que deslumbra a los transeúntes.
El otro hace revivir al mismísimo Niccolò Paganini, aquel violinista que, según afirman las malas lenguas, le vendió el alma al diablo para tocar como lo hacía.
Quien “mueve” al Sordo Gancé es Gustavo Munster, un barilochense que, con su compañía Puelche Títeres, desde hace años incursiona en el arte de las marionetas.
Cristian Sánchez, en tanto, un violinista que vio truncado su camino en la música profesional por un accidente en un dedo de la mano derecha, se encarga de que Paganini derroche talento en el centro de Bariloche.
Cada cual a su manera, uno a partir de una historia que incluye una faceta de clown y varios cursos de titiritero encima, el otro como autodidacta, en una forma de torcerle la pulseada a un destino bravo, sacan sonrisas a chicos y grandes con sus muñecos, y hacen del transitar por Mitre un paseo mucho más entretenido.