UN CRIMEN GRABADO EN LA HISTORIA DE LA PRENSA NACIONAL
Reporteros de Bariloche recordaron a José Luis Cabezas a 27 años de su asesinato
Este jueves, trabajadores de prensa de Bariloche realizaron un homenaje a José Luis Cabezas, el reportero gráfico cuyo asesinato dejó una profunda marca en el periodismo argentino. A 27 años de ese trágico hecho, la imágen del trabajador asesinado en 1997 tuvo eco en el Centro Cívico bajo el pedido de "No se olviden de Cabezas". Cámaras en alto, las y los fotógrafos de distintos medios locales recordaron al trabajador asesinado cumpliendo su labor.
La frase “No se olviden de Cabezas” está en la primera carta pública que escribieron los padres de José Luis hace 23 años. Esas cinco palabras quedaron grabadas en la historia del país como un símbolo de libertad de prensa.
Hoy, las imágenes del reportero también se erigieron como un símbolo de profesionalismo y pedido de justicia por los colegas barilochenses. El rostro de Cabezas, se replica en las redacciones periodísticas de la ciudad y el país.

Foto de archivo: Matías Garay
El 25 de enero de 1997, Cabezas fue brutalmente asesinado en la localidad de General Madariaga, a casi 50 kilómetros de Pinamar, en lo que fue un hecho que conmocionó al país y que sigue siendo recordado como un ataque a la libertad de prensa.
Cabezas retrató con su cámara a Alfredo Yabrán, el empresario postal más esquívo de la decada del 90'. El mismo dueño de correos OCA se jactaba de no tener imágenes que circulen en los medios de comunicación y manifestó que sacarle una foto a él era como "pegarle un tiro en la frente".
En el verano de 1996, Cabezas pudo sacarle una foto paseando por el balneario Marbella al empresario que ya empezaba a ser investigado por lavado de dinero, corrupción y tráfico de dorgas y armas.
Al año siguiente, el cuerpo del reportero fue hallado calcinado en el interior de un auto quemado, a 50 km de Pinamar. La noche anterior, Cabezas había concurrido a la fiesta de otro empresario de la empresa Correo Andreani. Su muerte se considera el ataque más grave a la libertad de expresión en Argentina desde la vuelta de la democracia, en 1983.
Según la investigación judicial, el exmilitar y jefe de Seguridad de Yabrán, Gregorio Ríos, fue quien dio la orden de secuestrar a Cabezas. Una tarea llevada a cabo por un grupo de policías de la provincia de Buenos Aires que eran acompañados por delincuentes comunes, autodenominados Los Horneros, de La Plata.
Un año y medio después, la justicia determinaría la implicancía de Yabran en el crimen, dictando su prisión, condena que nunca llegaría porque se suicidaría el 20 de mayo de 1998.