¿QUÉ PASA EN VILLA MASCARDI?
Tratando de entender lo inentendible
Villa Mascardi es una herida abierta que, por ahora, parece tapada con un apósito.
Pero todos los que, de alguna u otra manera, formaron o forman parte del conflicto instaurado en la zona saben que, en cualquier momento, puede volver a supurar.
La historia se ha contado muchas veces y de maneras diversas, pero no viene mal intentar resumir lo que pasó, y aún pasa, desde un punto de vista donde converjan todas las ópticas.

En 2017 la comunidad Lafken Winkul Mapu se asentó en un predio de Parques Nacionales.
La decisión de esa lof se vincula al sentir de una joven a quien presentan como machi, una figura de relevancia entre los mapuches, una autoridad espiritual.
Hacía muchos años que no se hablaba de la existencia de alguien que encarnara ese poder en la Patagonia argentina.
Quien se reveló como tal, en este caso, ha sido Betiana Colhuan.
La comunidad respondió a la percepción de la machi.
Estuvieron allí unos meses hasta que decidieron hace pública la decisión de establecerse en el sitio, guiados por esa “convocatoria” espiritual.
La reacción desde el Estado fue desalojarlos (cosa que claramente resultaría fallida).
Luego, llegó la muerte de Rafael Nahuel (primo de la machi) por parte de integrantes de la Agrupación Albatros, una unidad de operaciones especiales de Prefectura Nacional.

Tras aquello, hubo momentos de mayor o menor tensión, con denuncias de propietarios de terrenos que apuntaban a robos y, sobre todo, daños materiales en las viviendas, incendios incluidos.
También, la usurpación de lotes privados.
Los cortes de ruta eran una postal que se repetía (aún resuenan las imágenes que mostraban a la entonces gobernadora Arabela Carreras tratando de hablar con un encapuchado que bloqueaba el camino y desconocía su autoridad).
El paraje llegó a parecer el escenario de un combate bélico, con estructuras derruidas.

A todo esto, el sitio se debatía como botín de guerra por diversos partidos políticos.
En tal sentido, estaban los que decían que había que apostar al diálogo y, por otra parte, aquellos que tildaban de terroristas a los integrantes de la Lafken Winkul Mapu.
Por otra parte, la situación puso sobre la mesa cuestiones nunca resueltas dentro de la historia argentina, como el trato -y destrato- sobre los pueblos originarios desde la llamada "Conquista del desierto" (o aun antes) a esta parte.
De tal forma, se habló de racismo, operaciones políticas y demás.
Durante la gestión de Alberto Fernández, desde el gobierno predominó la idea de no accionar mediante la fuerza.
Los dueños de tierras, en tanto, no paraban de denunciar hechos de violencia.
El incendio de la cabaña Los Radales, el 1° de agosto de 2022, fue un punto de inflexión.

Previamente se había producido un cambio de titularidad en el Ministerio de Seguridad de la Nación, con la salida de Sabina Frederic y la llegada de Aníbal Fernández, y la postura, al menos desde esa área, no parecía ser la misma.
Se instaló en Los Radales una casilla de Gendarmería, que el 25 de septiembre de 2022 fue atacada.
Sin embargo, la Lafken Winkul Mapu no se adjudicó el hecho, cosa que sí hizo cuatro días después con respecto a la toma del predio denominado La Cristalina.
Pero fue lo que sucedió con el tráiler de Gendarmería (que terminó quemado y baleado) lo que precipitó la acción de desalojo de la lof el 4 de octubre de 2022.
Dos jornadas antes, se había llevado a cabo una marcha en apoyo a los vecinos del paraje, a la que acudió Patricia Bullrich (quien era ministra de Seguridad cuando falleció Rafael Nahuel, durante la Presidencia de Mauricio Macri).

Cuando se desalojó el lugar, arrestaron sólo a mujeres (los hombres no estaban), entre ellas, la machi.
Hubo reclamos de diversas organizaciones de derechos humanos, mientras los propietarios de las viviendas dañadas cuestionaban que, para algunos, justamente, había derechos humanos pero para ellos no.
El gobierno de Alberto Fernández, desde la Secretaría de Derechos Humanos, precedida en ese momento por Horacio Pietragalla, convocó a una mesa de diálogo entre los funcionarios nacionales y referentes mapuches, que culminó con la firma de un acuerdo donde figuraban varios puntos, entre ellos la posibilidad de que la machi retornara al rewe, es decir, el sitio considerado sagrado por la lof, en un predio de Parques Nacionales. Además, se prometió que allí les construirían, a ella y su círculo íntimo, tres rukas (casas mapuches) y que se reubicaría al resto de la comunidad en otras tierras.

Eso se firmó el 1° de junio de 2023, pero, si bien se le ha permitido a la machi ingresar al sector e incluso realizar ceremonias allí, las viviendas no se levantaron ni se ubicó a los miembros de la comunidad en ningún sitio.
Desde la junta vecinal de Villa Mascardi siempre criticaron lo rubricado, remarcando que consideraban que no tenía validez.
Más allá de cualquier opinión, lo cierto es que la gestión anterior, durante la cual se realizó el convenio, no avanzó sobre lo pactado, y todo hace indicar que el nuevo gobierno, con un enfoque muy distinto al que lo precedió, en este y otros temas, tampoco lo haga, o que incluso decida proceder de manera más drástica sobre la Lafken Winkul Mapu.
Así, o más o menos así, están las cosas…