“RUIDO” POR LA CULTURA EN EL CENTRO CÍVICO
Del cacerolazo a Karate Kid
“Hasta que esto no pare, seguiremos haciendo ruido”, dijo una chica ante el micrófono colocado en el Centro Cívico, al expresarse contra las medidas dispuestas por el presidente Javier Milei que afectarían al ámbito cultural.
Y lo de “hacer ruido” se cumplió a rajatabla.

Las cosas más diversas se usaron para que “sonara” el descontento entre las más de cien personas que asistieron a la protesta.
Así, se vio a gente que recurrió a sartenes y otros elementos de cocina, lo que remitió de manera clara a los cacerolazos de diciembre de 2001.
También estuvo quien golpeó un mate con una azucarera, o aquel que llevó una matraca.

Además, se vieron –y escucharon- maracas diversas, tanto de uso profesional como “caseras”.
Incluso hubo una lata de atún vacía golpeada por una rama a manos de un niño que acompañó a su madre a la manifestación contra el accionar de Milei.

Y, claro, no faltaron las cornetas, más allá de los bongós, tambores y panderetas…
Pero, quizá, lo más llamativo haya sido el uso de un den-den daiko, es decir, un tambor de mano que, al menos para una generación, se hizo conocido por la película Karate Kid II, en una escena donde el señor Migayi (Pat Morita) le enseña a Daniel LaRusso (Ralph Macchio) una técnica de particular importancia en el film.

Como se aprecia, todo aquello que servía para hacer ruido se usó en el Centro Cívico.