ARTE EN LA CALLE
Guillermo Zelaya Cardozo, un violinista que endulza los oídos de los paseantes
Guillermo Zelaya Cardozo hace siete años que vive en Bariloche, ciudad a la que llegó desde su Tucumán natal.
Tiene veintitrés años y toca el violín en la calle Mitre.

Resulta curioso escucharlo revelar que empezó con el instrumento cuando ni siquiera iba al jardín de infantes.
Tiene un hermano mayor músico, entonces el arte estaba presente en el hogar familiar.

Cuando él y su otro hermano nacieron (es mellizo), los padres creyeron conveniente adentrarlos también en ese camino.
“Toda la vida estudié música”, dice Guillermo, quien cuando vino a la ciudad en viaje de egresados, como sucede con muchos, se enamoró del lugar.

Así, en otra ocasión, en la que eligió la localidad para pasar sus vacaciones, decidió tocar en la calle. Le fue bien y se quedó.
Cierta inseguridad creciente en Tucumán, con escasas oportunidades laborales y sueldos bajos, lo hizo convencerse de tomar la decisión.

Guillermo también es chef, y en invierno trabajó en un restaurante de comida asiática. Pero este verano tiene pensado dedicarse por completo al violín.
Más allá de sus interpretaciones en la calle, también lo suelen convocar para engalanar con su música algún acontecimiento.

En cuanto a los géneros, no tiene inconveniente en abordar los más diversos. Quien lo vea en Mitre puede escucharlo hacer música clásica, pero también pop, rock, reggaetón, cumbia, folklore, tango…
Además, en la calle, pueden suceder cosas que hacen que la jornada tome un matiz distinto, situaciones que, más allá de lo que suceda con lo monetario a través de la plata que la gente le deja, llenan el alma. Por ejemplo, hace unos días, una familia colombiana le pidió que tocara algo para la hija, que cumplía quince años, y, de repente, la vereda se transformó en un salón de fiesta, con gente bailando y festejando junto a la chica.

También, mientras estaba con su violín en una esquina, una pareja chilena lo convocó para que se acercara a un restaurante céntrico y tocara algo por su aniversario: cumplían cincuenta y seis años de casados. Interpretó el Ave María, de Franz Schubert.
Cabe resaltar que Guillermo, quien además del violín, sabe piano, batería, guitarra, bajo y viola, llegó a la final del Pre Cosquín 2022.
