CON LA IDEA DE UNIR BARILOCHE Y LA PLANTA DE PILCANIYEU
El proyecto del “tren bala” que nunca llegó a concretarse
En el último quinquenio de la década del 80 hubo un anuncio "rutilante" proveniente de la empresa INVAP SE (Investigaciones Aplicadas Sociedad del Estado) que sorprendió a muchos. En efecto durante el año 1987 fue desarrollado un Sistema de Transporte Liviano (STL). "Llegó el 'Bondibala'" tituló Clarín en su momento sobre el anuncio de la empresa rionegrina y por "la inevitable comparación con el tren bala japonés".
El tema viene al presente porque por estos días el intendente electo de Bariloche, Walter Cortés, tiene en carpeta un proyecto para la construcción de un tranvía en la ciudad y por ello es bueno hacer un poco de historia, aunque quizás la comparación no es válida, pero el sistema STL comprendía un vehículo que correría por una pista elevada a unos dos metros del suelo. Uniría la ciudad de Bariloche con los laboratorios de Pilcaniyeu donde se trabajó con la idea de enriquecer uranio.
El sitio laka.org cuenta que el vehículo no tendría chofer, sería manejado por una computadora y su velocidad sería algo más de 150 km/h: "Liviano como una bailarina, inteligente como un zorro, veloz como un galgo, silencioso como una sombra, seguro como un tanque... y barato". La iniciativa nació de la necesidad de disminuir las horas que perdían los técnicos de INVAP viajando desde Bariloche a Pilcaniyeu, debido a lo dificultoso de los caminos y lo poco accesible del paraje. Lo que había sido buscado como una virtud en Pilcaniyeu, su inaccesibilidad, en los orígenes de INVAP, se había tornado un problema y así nació el proyecto, sin embargo se consideró con el paso de los años que fue más propaganda que hechos reales: en definitiva el "bondibala" nunca funcionó con regularidad, hubo una inversión millonaria y aún hay restos del "prototipo" abandonados en la planta de Pilcaniyeu.
Por su parte, un artículo publicado en el diario La Nación (año 2003) menciona que al proyecto “no se lo puede llamar propiamente un tren, puesto que no funciona con vagones acoplados entre sí; como tampoco "bala", porque no alcanza altísimas velocidades. En realidad, su nombre original es STL (Sistema de Transporte Liviano) ya que su reducido peso es su característica más sobresaliente. El sistema requiere vehículos livianos y autopropulsados, para que circulen sobre un viaducto especialmente diseñado.
Debido a sus características, el sistema permitiría reducir el recorrido que separa a las dos localidades a 36 o 37 kilómetros, en lugar de los 55 que se deben recorrer yendo por una ruta. La proyección del sistema preveía que el viaje se realizaría en 20 minutos, contra los 65 minutos que se tardaba. Esta reducción del tiempo se debería no tanto a la rapidez del sistema, sino por brindarle a los vehículos la capacidad de mantener velocidades constantes.
Lamentablemente, el proyecto nunca se concretó, pues en el momento en que se estaban realizando los ensayos, la puesta a punto y la optimización del sistema, se produjo el cierre de la planta. De todas formas se llegó a construir un tramo de ensayo de casi dos kilómetros, y un vehículo prototipo con capacidad para trasladar 40 pasajeros, compuesto de aluminio y plástico reforzado con fibras de vidrio. El peso de esta unidad era de aproximadamente 3,5 toneladas contra las 8 de un ómnibus convencional.
La estructura del STL constaba de un ancho de trocha funcional de 1,5 metros, que se debería mantener entre ejes por vigas prefabricadas dispuestas en paralelo. A su vez, éstas se sostendrían sobre columnas de un diámetro variable de 1 a 0,6 metros y de un promedio de altura de 2,5 metros. Estas descansarían sobre fundaciones que variarían según las características del suelo y la altura del carril. Todos estos elementos de la super-estructura serían prefabricados en hormigón armado-pretensado, por lo cual no requerirían mantenimiento a través del tiempo.
El diseño del carril sobre-elevado le permitiría una independencia casi total de la topografía del terreno y la posibilidad de cruzar rutas y ríos. Especialmente apto para zonas de montaña, también podría ser utilizado en áreas urbanas. La implantación de sus fundaciones requeriría muy pocos movimientos del suelo, lo que lo hacía escasamente intrusivo con respecto a la flora y fauna. Otras de sus características era que el sistema podría operar aun bajo las condiciones climáticas más extremas, y resistir vientos huracanados de 150 km/h con ráfagas de hasta 200 km/h, y nevadas de más de 2,5 metros. También se habían previsto las heladas y los posibles movimientos sísmicos.
A pesar de la caída del proyecto de uranio enriquecido hubo otras posibilidades muy interesantes. Un inversionista francés lo propuso como un medio para hacer un circuito turístico entre la ciudad de Bariloche y el cerro Tronador. El estudio de factibilidad del proyecto prometía ser un negocio con alta tasa de retorno. Por otro lado, su circuito recorrería las costas de los lagos Gutiérrez y Mascardi, un viaje paradisíaco para cualquier turista. El proyecto interesó enormemente a las autoridades provinciales y municipales, por el potencial económico que significaba su implementación. Lamentablemente, autoridades de Parques Nacionales se opusieron por el daño forestal que ello implicaba y truncaron la idea desde el momento inicial, sin dar oportunidad alguna de realizar un estudio serio sobre el impacto ambiental. Sin embargo, un estudio posterior reveló que el mejoramiento del camino actualmente existente impactó mucho más seriamente en la flora y la fauna de lo que lo hubiese hecho el STL, con el agravante de haber costado cuatro veces más.
El definitiva el " tren bala" yace abandonado en medio del paisaje patagónico, como testigo silencioso de una promesa que nunca se cumplió. (Datos de laka.org. y La Nación)