El Gobierno asignó para el año que viene solo el 7% del presupuesto que corresponde a la protección de bosques
El Presupuesto Nacional destinado a la protección de bosques nativos en Argentina ha sido cuestionado una vez más. A pesar de los cada vez más frecuentes eventos climáticos extremos como sequías e incendios, el Gobierno solo asignó el 7,3% del presupuesto total para la conservación de estos ecosistemas en el año 2024.
Esta cifra se encuentra muy por debajo del 0,3% que establece la Ley de Bosques Nativos aprobada en 2007, lo que representa una pérdida irreparable para la biodiversidad del país.
El presupuesto total para el próximo año asciende a una cifra de $67.844.268.955.383, de la cual deberían destinarse más de $203 mil millones a la conservación de bosques nativos.
Sin embargo, la asignación real para el Fondo Nacional para la Conservación de Bosques Nativos es de poco más de $15 mil millones, y al Programa Nacional de Protección de Bosques Nativos, solo $1,5 mil millones. Estas cifras resultan preocupantes, ya que significarían un desembolso de apenas $300 por hectárea para proteger estos valiosos ecosistemas durante todo un año.
Tal lo expresado en el sitio informativo de Cipolletti, www.cipo360.com.ar, el presupuesto del 2024 propone un Impuesto Mínimo del 15% para Grandes Empresas.
Lamentablemente, esta falta de inversión no es algo nuevo. Durante los últimos 10 años, el presupuesto asignado no ha superado nunca el 10,3% de lo que establece la ley. Especialistas advierten que esta situación conlleva graves consecuencias, ya que los bosques deforestados o quemados ilegalmente no se pueden recuperar sin los recursos adecuados. Esta falta de inversión también se refleja en la falta de control y vigilancia por parte de las provincias, lo que facilita la deforestación ilegal en áreas protegidas.
La Ley de Bosques Nativos no solo establece un presupuesto destinado a la conservación, sino que también ordena las tierras del país y establece un sistema de clasificación para la deforestación. Sin embargo, esta legislación no ha sido completamente implementada, y se han registrado casos en los que las provincias han retrocedido en lugar de avanzar en la protección de los bosques nativos. La especulación inmobiliaria y la expansión de la frontera agrícola se encuentran entre las principales causas de la deforestación en Argentina.
El impacto de la pérdida de bosques se ve reflejado en eventos climáticos extremos, como sequías e incendios, que se retroalimentan. La deforestación acelera el calentamiento global, lo que a su vez genera sequías más intensas y prolongadas, propiciando la aparición de incendios forestales. Esta cadena de eventos tiene consecuencias devastadoras para la biodiversidad, el clima y la calidad de vida de las comunidades.
A pesar de la complejidad de la situación, los expertos mantienen la esperanza de que se pueda revertir la situación. La Ley de Bosques Nativos ha logrado poner en agenda pública la importancia de estos ecosistemas y ha generado un mayor interés social. Sin embargo, es necesario retomar la senda de la reducción de la deforestación y destinar los recursos necesarios para la protección y conservación de los bosques nativos. Sin ellos, se pone en riesgo la biodiversidad, la regulación climática y la producción de oxígeno en Argentina.