2023-10-11

SE PRESENTÓ LA WENU FOYE, BANDERA MAPUCHE

La escuela 298 conmemoró el Última Día de Libertad de los Pueblos Originarios

La institución educativa de Melipal se anticipó al 12 de octubre y resignificó al Día del Respeto a la Diversidad Cultural. La enseña del pueblo preexistente compartió espacio con las banderas, argentina y rionegrina.

El escenario estaba precedido por un gran cartel que proclamaba “Las diferencias nos enriquecen. El respeto nos une”. En lugar de conmemorar el Día del Respeto a la Diversidad Cultural el 12 de octubre, la escuela 298 de Melipal dio un paso más allá e hizo el acto en la jornada anterior, en alusión al Última Día de Libertad de los Pueblos Indígenas de América. Es más, durante las palabras que se pronunciaron en el Turno Tarde se hizo referencia al Abya Yala, en contraposición al nombre que imprimió la empresa colonial europea. Una instancia similar tuvo lugar en la mañana.

La comunidad educativa del establecimiento preparó la innovación durante meses y se materializó en la soleada tarde del miércoles. Las sillas que se dispusieron quedaron cortas a la hora de recibir a los papás y mamás que acompañaron la actividad. Para enmarcarla, se hizo referencia a la preexistencia de los pueblos que aquí vivían antes de la llegada de Cristóbal Colón y se puso énfasis en usar el tiempo verbal presente: aquí viven.

La alocución exhortó a poner en juego “valores interculturales” que aproximen al conjunto de la sociedad “al buen vivir” y la “descolonización”, conceptos muy distantes de las cáscaras de nueces, la plastilina, los escarbadientes o fósforos que hacían de mástiles, para emular a la “Santa María”, “La Pinta” y “La Niña”, ritos de rigor durante buena parte de la historia educativa argentina.

Considerable concurrencia. Foto: Matías Garay.

Como se trataba de un acontecimiento protocolar, ingresaron las banderas de ceremonia, es decir, la argentina y la rionegrina. Y para sumar coherencia a los fundamentos de la modificación, también se le dio la bienvenida a la wenu foye, es decir, a la bandera mapuche que más difusión tiene: con el cultrún en su centro, con franjas azul, verde y roja, más guardas que evocan el ñimin (quizá más conocido popularmente como guarda pampa).

Las docentes nombraron a los niños y niñas que, junto con el portador de la enseña, acompañaron su ingreso, en “representación” de la niñez mapuche. También se explicó que, en lengua mapuche, wenu foye se puede traducir como canelo de arriba, en referencia a un árbol autóctono siempre verde que está presente en buena parte del territorio mapuche. Se compartió, además, que su adopción se produjo ante la necesidad del pueblo involucrado de contar con una “representación política”.

Antes de entonarse los himnos argentino y rionegrino, chicos y chicas cantaron “Wangelen”, tema de la cantora mapuche Anahí Mariluan, a la que aprendieron en las últimas clases de Música. Significa estrella y su letra pide “luz por el este, luz por el este” y “un río de estrellas”. En mapudungun se conoce como Wenuleufu (río de arriba o del cielo) a la llamada por Occidente Vía Láctea.

Respeto intercultural. Foto: Matías Garay.

Entre otras docentes, motorizaron el proceso la directora de la escuela 298, Silvia Hollosy, y la vicedirectora, María Fernanda Nicola. Antes de leer lo que tenía preparado, la primera compartió: “todas las palabras entran en esta imagen”. Se refería al puñadito de chicos y chicas que, entre abanderados, escoltas y acompañantes, se agrupaban en derredor de las tres banderas. Convivencia.

Luego hizo referencia al saqueo que implicó “la conquista y colonización” que principiaron en 1492 y recordó que “los pueblos originarios están y son parte de nuestras sociedades”. En términos latinoamericanos, constituyen alrededor del 10 por ciento de la población y se expresan en cerca de 400 lenguas distintas a las oficiales, varias de ellas trasnacionales, como el quechua, el guaraní y precisamente, el mapudungun.

La directiva compartió que esas realidades “atraviesan la educación e interpelan nuestro funcionamiento”, a la vez que admitió que “la escuela es un espacio en disputa”. Cerca del cierre, exhortó a convivir “en unidad e identidad” y “poner fin a las violencias” mediante “el reconocimiento de los derechos indígenas” y “oportunidades de igualdad democrática”. Para el final, aportó su música La Maroma, mientras padres y madres de la niñez directamente involucrada, procuraba que el momento quedara registrado en imágenes. Las emociones quedarán en los corazones.

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