2023-09-13

PINTURA AL PASO

La calle Mitre y el impresionismo

Ángela Olivera es una joven que realiza pinturas con tiza en la calle Mitre, principalmente en la intersección con Villegas, donde está el banco Nación, que al estar ubicado más “adentro” deja un margen de vereda que le permite a la joven explayarse en su arte.

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Sus creaciones llaman la atención porque uno siente que, si no tuvieran la calidad efímera a la que el material utilizado obliga, y si se hicieran sobre lienzos en lugar de baldosas, podrían colgar de una exposición artística.

Tal es la calidad que suelen mostrar.

Su labor le lleva varias horas y, dependiendo del clima, cuanto mucho pueden permanecer un par de días.

Tras sus trazos se adivina una instrucción en el arte, que ella confirma al citar diversas instituciones en las que se educó en la materia.

En tal sentido, recalca que está muy interesada en el impresionismo, que durante la segunda mitad del siglo XIX significó un intento por deshacerse de los códigos estrictos que reinaban en la pintura por aquella época.

Así, quienes adhirieron a este movimiento decidieron pintar libremente, a su manera, y optaron, para cumplir ese deseo, por trabajar en talleres privados.

“Pinto lo que veo, y no lo que los otros quieren ver”, dijo Édouard Manet, uno de los iniciadores del movimiento, en una frase que sintetiza el espíritu de libertad que se perseguía.

Y Manet, justamente, es uno de los artistas que Ángela Olivera cita entre los referentes propios a la hora de abordar sus creaciones.

Cuando se señalan las características de la pintura impresionista suele citarse que se aborda un reflejo de la naturaleza y los paisajes al aire libre, como así también que se privilegia el juego de luz y color a través de los tres colores primarios.

Además, se opta por el uso de colores puros directamente sobre el lienzo, sin mezclas, utilizando pinceles finos para unificar la pintura, manteniendo la perspectiva desde el primer plano.

Más allá de Manet, Ángela nombra como artistas inspiradores al español Joaquín Sorolla y el neerlandés Vincent van Gogh, ligado ya al postimpresionismo, donde se enfatizan las formas geométricas e incluso aparece cierta distorsión en pos de un efecto expresivo.

Como se ve, caminar por la calle Mitre puede deparar sorpresas de todo tipo que, incluso, logran devenir en pensamientos y conversaciones donde el arte consigue ser protagonista.

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