2023-09-05

LO QUE DEJÓ EL DOMINGO

Ganadores y perdedores de la elección municipal

Cada vez que el pueblo va a las urnas, se expresa. A las puertas de cumplir 40 años de democracia, sin dudas cada elección es una celebración de esta soberanía, de este derecho que existe en la Argentina.

Sin embargo, no toda la población parece valorar esta maravillosa herramienta que es la democracia, porque el nivel de ausentismo sigue siendo alto. A esto hay que sumarle quienes votaron en blanco o anularon su voto, llegando así a casi un 50% del padrón. Por ende, lo que genera es que los nuevos representantes del Ejecutivo, Deliberante y Contralor, tengan menos votos y por ende, menor legitimidad popular.

En esta elección, el número de electores fue tan bajo, que el nuevo intendente obtuvo menos de 13 mil votos. Una cifra inédita en las últimas décadas y que obligará a la búsqueda de consensos y a tener un equipo de trabajo de diálogo y por qué no, de coalición.

Entre los ganadores, se ubica el propio Walter Cortés, triplicando casi los votos de hace cuatro años, empujado por un discurso llano y apuntado a las necesidades de la ciudadanía. El PUL más allá de ser gobierno desde diciembre, tendrá tres bancas en el Concejo, cuando hoy tiene una sola.

Ese crecimiento y las numerosas promesas de campaña, ahora deberán materializarse en poco tiempo, en un contexto económico y social complicado en la Argentina. Enorme desafío.

Otro de los ganadores, salió sexto. Facundo Blanco Villaba (Primero Río Negro), un joven de 32 años consiguió ser concejal, también con un discurso disruptivo, aprovechando el agotamiento de buena parte de la sociedad con respecto a los partidos tradicionales y a las figuras repetidas.

Del lado de los derrotados, la principal protagonista es la gobernadora Arabela Carreras, quien apostó fuerte a la Intendencia local, con mucho recurso y el famoso “aparato” provincial. De hecho, en el último mes se instaló definitivamente en la ciudad, para recorrerla, fortalecer la campaña y anunciar sus proyectos. Pero no tuvo eco en la gente.

Su mensaje no llegó y la ciudadanía pareció facturarle su falta de territorio durante toda su trayectoria política, sumado a la carencia de grandes obras para esta ciudad, cuando por fin, Bariloche había conseguido sentarse en el principal sillón de Río Negro.

Por otro lado, el peronismo también perdió. Fue dividido (una vez más y van…) y favoreció al partido ganador, como en tantas otras jornadas electorales. La historia se volvió a repetir y a la luz de los resultados, se puede inferir que si ambas listas (la de Andrea Galaverna y la de Ramón Chiocconi) iban unidas, tal vez ganaban. Pero eso no sucedió y el PJ seguirá sin gobernar Bariloche.

En el mismo lote, aparece Juntos por el Cambio. El partido “Amarillo”, desde el inicio estuvo fragmentado, sin unidad, con varias listas, enojos y una feroz interna, fiel a lo que sucede en la denominada vieja política y no en una alianza que se vende como lo nuevo, lo diferente, el cambio.

Desde hacía varias semanas, su brazo más fuerte, había anunciado que no jugaría a favor del candidato Carlos Aristegui. Incluso, se expresaron a favor de Chamatrópulos. Doble fracaso.

Apenas consiguieron una banca en el Concejo y desaprovecharon la oportunidad, como pocas, de ser gobierno, con el envión nacional de Patricia Bullrich y con el peronismo barilochense implosionado. En definitiva, Cambiemos demostró ser más de lo mismo.

Otro dirigente que no hizo una buena elección, fue Pablo Chamatrópulos. El concejal armó una alianza con diferentes partidos vecinales y no le alcanzó, ni siquiera, para mantener la banca en el Deliberante. Solo cosechó la mitad de los votos obtenidos hace cuatro años.

A las demás fuerzas no les alcanzó para llegar ni al legislativo ni al Contralor. Sabido es que la falta de recursos es un dilema importante a la hora de encarar una elección. A veces también el mensaje no termina cautivando al electorado y no alcanza solo con las buenas intenciones.

Sin dudas que una oferta electoral de 12 propuestas es un escándalo, que no hace más que dejar en evidencia lo fragmentada que está nuestra ciudad en todo ámbito, la falta de acuerdos, de tolerancia y de consenso. Además, de cara al futuro será necesario dejar egos de lado, eso de “soy yo el candidato o no es nadie”, porque los grandes salvadores se siguen acumulando en el camino.

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