CUARTEL DE VOLUNTARIOS DE RUCA CURA
¿Cómo siguió la situación de los bomberos “en rebeldía”?
El cuartel de bomberos voluntarios de Ruca Cura, en el barrio Casa de Piedra, la semana pasada llegó a las noticias por un hecho impensado: uno de sus integrantes, que había efectuado denuncias contra la jefatura del cuerpo, fue advertido el miércoles acerca de un sumario en su contra, por lo que, a modo de protesta, decidió quedarse en la base, junto a tres compañeros que permanecieron a su lado, respaldándolo.
En realidad, contaba con el apoyo de muchos más, pero, por diversos motivos, incluyendo cuestiones de índole particular pero también debido al temor a represalias, los demás se retiraron, aunque varios acudieron al día siguiente por la tarde, cuando los vecinos realizaron una convocatoria en defensa del personal y se apreciaron idas y vueltas verbales entre integrantes de la comisión directiva de la asociación a cargo del sitio y aquellos que se acercaron para brindar sostén a los voluntarios.

Si bien los bomberos se notaban cercanos con gran parte de los convocados, que incluso les llevaron paquetes de yerba y otros elementos, quienes presiden la comisión directiva no lograron conectar adecuadamente con la gente.

Varios de los presentes, por ejemplo, se quejaron de que les era imposible sumarse a la entidad, ya que se precisa que dos socios den el visto bueno para el ingreso de un nuevo miembro, lo que conlleva que las caras de quienes administran siempre sean más o menos las mismas.

Aquella noche, finalmente, el bombero “en rebeldía”, Julián Scolaro, y los compañeros que habían permanecido junto a él decidieron retirarse.

Cuatro días después, Scolaro destacó que, al menos, se consiguió “visibilizar el problema”, y remarcó que “los vecinos se comenzaron a organizar para empezar a meterse en la asociación y ver bien qué es lo que pasa”.

Cabe indicar que el voluntario, además del problema personal, hizo referencia a inconvenientes edilicios y a un desconocimiento sobre cómo se actúa con respecto al ingreso de fondos.

Al irse del cuartel, Scolaro ya no pudo regresar. “Estoy en disponibilidad procesal, lo que significa que no tengo autorización para ingresar salvo que sea por algo relacionado con el proceso del sumario”, manifestó.

En cuanto a los tres voluntarios que permanecieron junto a él durante el tiempo en que desafió la decisión de la jefatura y de la comisión directiva, expuso: “Ellos, por el momento, siguen sin ningún tipo de sanción”. Igualmente, aclaró que suelen pasar varios días hasta que se determina una acción de ese tipo, por lo que sus compañeros aún no estarían a salvo de que caiga sobre ellos algún castigo.

Además, Scolaro recalcó que sigue existiendo falta de comunicación. “Es como si ni hubiese pasado nada”, expresó, para luego sostener: “Resulta increíble el desmanejo que tienen con el personal”.

Debe recordarse que el bombero sobre el que se centró el inconveniente había indicado que la medida en su contra llegó tras denunciar a la jefa de cuerpo porque, de acuerdo a su consideración, no impartió justicia del modo adecuado dentro de la institución. “La devolución que recibí fue un sumario por falsedad y falta al honor”, dijo.

Ante lo que siguió, destacando la actitud de los vecinos que acudieron en su defensa –incluyendo a Carlos Alberto Bruna, que estuvo en el origen de los bomberos voluntarios de Ruca Cura, hace más de treinta y tres años–, Scolaro afirmó: “Si la comunidad no se involucra, estas cosas no cambian”.
