2023-07-31

ENTREVISTA

Para Gómez Centurión, a Roca no hay que moverlo y el único genocidio es el de la ley del aborto

El veterano de la guerra de Malvinas Juan José Gómez Centurión, quien finalmente desistió de presentarse como aspirante a la Presidencia en las elecciones de este año, dio su opinión sobre el proyecto de refuncionalización del Centro Cívico barilochense, que incluye mover el monumento a Julio Argentino Roca, en la actualidad ubicado en la plaza central del espacio emblema de la ciudad.

–¿Qué piensa de la intención del intendente de Bariloche, Gustavo Gennuso, de mover de lugar la estatua de Roca?

–Es un escándalo. El gobierno municipal, con esto, vulnera la historia de la Argentina, mancilla la imagen de quien creó el Estado moderno del país, que amplió la frontera productiva… Julio Argentino Roca fue electo dos veces presidente de la Nación, y la estatua no es la imagen de alguien victorioso, con un caballo rampante, entrando en una conquista, sino la de un general argentino, con un animal criollo, cansado, tomado por el viento, integrando el territorio nacional.

–¿A qué cree que responde el proyecto del intendente?

–Esta decisión obviamente obedece a un criterio populista, de querer acordar y tener buena relación con todo el movimiento de terrorismo indigenista que se ha generado en la Patagonia, especialmente en la zona de Bariloche. Se trata de hacer un jueguito para la tribuna con todos esos sectores extremistas que han amedrentado pobladores, inclusive sobre algunos históricos, de pueblos originarios, como pasa con la toma de Buenuleo, que está hecha contra personas descendientes de mapuches que se quedaron a vivir en el país como ciudadanos argentinos. Este es un tema ideológico fomentado por todo el neomontonerismo que se estableció en Bariloche con los Vaca Narvaja permaneciendo como reyes después de haber asolado a la Argentina con las bandas armadas. Toman tierras y las administran. Este movimiento se inspira y se protege desde Buenos Aires, con Juan Cabandié en Parques Nacionales…

–¿Cree que Parques Nacionales brinda apoyo?

–Sí, lo hemos visto en todo el proceso de Bariloche. Detrás de este conflicto de tomas de propiedad privada siempre viene después la concesión de un sector de Parques Nacionales.

–Usted estuvo en octubre del año pasado en Bariloche, cuando recién se había efectuado el desalojo de Villa Mascardi. Finalmente, este año el Gobierno nacional firmó un acuerdo sobre el tema, donde se autorizó a que la autoridad espiritual de la lof regresara al predio de Parques Nacionales y se prometió la entrega de tierras para el resto de la comunidad en una zona cercana…

–A eso me refiero. Toman Mascardi y negocian la propiedad privada por un espacio público, algo que los funcionarios creen que es suyo. Se trata de un parque nacional que nació por la cesión de tierras de otro prohombre de la Argentina como lo fue el perito Moreno.

–¿Cree que en una próxima gestión reverán lo referido a Mascardi?

–Se tiene que rever. Si el 10 de diciembre asume en la Argentina un gobierno normal y razonable, deberá revisar toda la política de terrorismo indigenista en la Patagonia, y establecer normas claras. Hay que recordar, además, que las tomas de Mascardi empezaron en 2017, cuando Patricia Bullrich era ministra de Seguridad.

–El tema atravesó gestiones…

–Hay una agenda internacional –del conflicto de los originarios– que marca el sistema, y los gobiernos se subordinan. Argentina debe respetar su norma constitucional de origen: el reconocimiento de la propiedad privada. Pero acá no se trata de la cosa revolucionaria de cotillón que quieren presentar en Buenos Aires, porque van por cualquiera. Cuando un habitante descendiente de pueblos originarios es propietario, tiene título y no se resigna a estar dentro de las nuevas comunidades formadas hace pocos años, le toman las tierras. Es el caso de Buenuleo en Bariloche.

–El proyecto del Centro Cívico incluye también sacar las pintadas de los pañuelos blancos, aunque, según indicaron, harán una creación artística sobre ese tema…

–En las pintadas que hay alrededor de la estatua de Roca se protesta contra la fundación del Estado nacional. Lo que van a hacer es mandar a Roca oculto a no sé qué lugar, como sacaron a Cristóbal Colón de la Plaza de Mayo, monumento que había sido donado por la comunidad italiana en reconocimiento a la generosidad de América, y enviaron a la Costanera, por Aeroparque, mirando el río.

–A la estatua de Roca, en Bariloche, la quitarían de la plaza principal y la colocarían en una supuesta línea histórica con las figuras de Juan Manuel de Rosas y Primo Capraro…

–Es una muestra clara de un modelo autoritario: una imposición de transformación de la historia. Los regímenes autoritarios están convencidos de que quien gobierna el pasado lo hace también con el futuro. Si nos dejamos imponer el relato que quieren meter, de Roca genocida, que no tiene nada que ver con la realidad histórica de lo que fue la Campaña al Desierto, nos habrán ganado el pasado. Tenemos que luchar por nuestras tradiciones, por nuestra historia.

–Por lo que dice, claramente, no cree que haya existido un genocidio indígena…

–Obviamente, no. En la Argentina hay un solo genocidio: los más de setenta mil chicos muertos por la ley del aborto. Lo de Roca fue una campaña contra tribus araucanas invasoras que habían aniquilado a las originarias de acá. Muchos se quedaron. La mayoría de los que están ahora son ciudadanos argentinos, que vivieron al amparo de las leyes del país con la generosidad de este pueblo. Varios combatieron en Malvinas. Yo he tenido soldados descendientes de pueblos originarios que murieron en las islas. 

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