CUARTEL RUCA CURA
Los vecinos apoyaron a los bomberos "en rebeldía"
Si bien se había anunciado que, durante la tarde del jueves, los vecinos realizarían un abrazo simbólico al cuartel de bomberos voluntarios de Ruca Cura, en el barrio Casa de Piedra, en apoyo a quienes allí se desempeñan y se niegan a retirarse tras un episodio confuso, lo que se produjo fue un reclamo aireado contra quienes integran la comisión directiva del lugar.

Los cuatro voluntarios sobre los que se plantea el problema salieron a agradecer a quienes se acercaron a darles su respaldo. Frente a ellos, expusieron la situación.
Asimismo, la presidenta de la comisión directiva del lugar, Andrea Troyón, trató de brindar su versión.

Lo cierto es que todo resultó impreciso.
Por un lado, Troyón aludió a cuestiones internas que se están investigando, que habrían devenido en la actitud asumida por los voluntarios, quienes, a su vez, también dijeron lo suyo.

En sí, todo se originó el miércoles, cuando al bombero Julián Scolaro se le indicó la notificación de un sumario interno. Decidió, entonces, pasar la noche en el sitio, porque le manifestaron que, cuando se retirara, ya no podría reingresar.

Scolaro había realizado diversas denuncias, exponiendo que la jefa del cuerpo, Paula Ruiz, no habría actuado adecuadamente ante faltas de personal de alto rango.
Pero las consecuencias recayeron sobre él.

Otros tres voluntarios optaron por quedarse también dentro del cuartel, respaldándolo, mientras que algunos se fueron por temor a represalias, aunque el jueves al atardecer varios acudieron para mostrar su apoyo.

Ante las recriminaciones, la jefa del cuerpo, Paula Ruiz, dijo: “Yo tengo todas las pruebas para demostrar que actué como corresponde”.
“Como oficial superiora, elegida por comisión directiva, lo demuestro ante ella”, añadió quien es cuartelera, es decir, personal remunerado, según expuso Julián Scolaro, lo que la diferencia de los voluntarios.
Alguien vociferó cuestionando que Ruiz cuenta con familiares en la comisión directiva, a lo que ella retrucó: “En todos los cuarteles del país hay bomberos en esa situación”.

Por otra parte, se escuchó el reclamo de los vecinos por la imposibilidad de asociarse.
La respuesta que se les dio, por parte de integrantes de la comisión directiva, fue que, para hacerlo, se necesita que dos socios introduzcan a la persona que pretenda integrarse. Alguien que no cuente con ese requisito queda imposibilitado de hacerlo.
Así, afloraron manifestaciones quejándose de que, de esa manera, todo queda mayoritariamente "en una familia".

Ante el pedido de que se levantaran las persianas, que, por lo ocurrido, permanecían bajas, se decidió subirlas.

De esa forma, los vecinos ingresaron al lugar. Los bomberos a los que se calificó en rebeldía les mostraron los puntos que consideran de mayor falencia. Por ejemplo, un vehículo que carece de cinturones de seguridad.

En medio de las idas y vueltas verbales, sonó la sirena, llamando a una emergencia, ante lo que se partió a atenderla.

Pero, en el cuartel, quedó la sensación de que algo no está bien en Casa de Piedra.