2023-07-25

LA ENTIDAD DE MONTAÑA Y EL RECUERDO DEL REFUGIERO

Para el nuevo presidente del Club Andino, la muerte de Manu “era evitable”

Manuel Benítez, sin pretenderlo, simplemente con su voluntad de trabajar, marcó un antes y un después en la historia de las cuestiones laborales vinculadas a la actividad de los refugios de montaña en Bariloche.

Cabe recordar que, en abril de 2022, la noticia conmocionó a la ciudad. El muchacho murió al intentar llegar al sitio donde cumplía tareas (el refugio Frey). Una tormenta de nieve marcó su fin. No contaba con indumentaria adecuada ni un equipo de comunicación.

En unos días, el 29 de julio, cumpliría treinta y un años. Tenía veintinueve cuando falleció.

Su familia, desde un primer momento, cargó contra quien poseía la concesión del lugar, pero también contra el Club Andino, aludiendo a una falta de control de la entidad.

En una marcha que se hizo en mayo del año pasado, pocas jornadas después de que el cuerpo del muchacho fuera encontrado, manifestantes se acercaron hasta la sede de la institución de montaña y reclamaron respuestas.

Aquel día, Juan Pablo Ordoñez, de la comisión directiva de la institución, se dirigió a la gente reunida en 20 de Febrero 30 y dijo: “Comprendo el dolor de ustedes porque nosotros también lo tenemos, somos gente de montaña y murió una persona de montaña trabajando en la montaña”.

Ahora, algo más de un año después, como nuevo presidente del Club Andino, Ordoñez expresa algo similar: “Fue un golpe fuertísimo para nosotros, el dolor por la pérdida de alguien que trabajaba en la montaña. Se trató de una verdadera tragedia, una desgracia”.

Igualmente, se niega a hablar de un accidente: “Si es evitable, no se trata de un accidente, y esto, claramente, era evitable”, apunta.

“El hecho nos obligó a estudiar cómo pudo haber pasado una cosa así, algo que estaba fuera de nuestra experiencia”, señala, para luego explicar que, tras lo que sucedió, se convocó “a una junta de evaluación”, donde intervinieron, aparte de integrantes de la Comisión de Auxilio, miembros de la Asociación Argentina de Guías de Montaña.

Ordoñez coordinó ese espacio. 

“El objetivo no era ver responsabilidades, porque siempre pensamos que ese es un trabajo de la Justicia. No nos corresponde a nosotros indagar ni deslindar al respecto, pero sí estudiar qué fue lo que pasó y cómo evitar que se repita”, aprecia el nuevo titular del Club Andino.

Así, explica que se redactaron “dos protocolos, uno de recambio de refugieros y otro de operación del refugio en condiciones invernales”.

En tal sentido, se exigió incorporar los textos a los contratos de concesión y se efectúan revisiones para que se cumplan.

“Esencialmente, exigen que la entrega del refugio sea arriba o abajo. En este caso (en lo referido a Manu), ni siquiera se cruzaron en el camino, y ese fue uno de los problemas. Además, deben salir con radio, para que tengan comunicación. También se indica que se precisa algún depósito de material, conocido sólo por quienes trabajan en la montaña, con las cosas básicas para la supervivencia, que, por supuesto, esté fuera del sendero normal”, enumera, y, una vez más, resalta la importancia de que “la gente no suba ni baje sola”.

“Toso eso es aplicable a las épocas de condiciones invernales; también existe un protocolo en verano, pero es mucho más suave”, añade.

Asimismo, recalca que, en invierno, más allá de lo que dicen los protocolos que se delinearon, siempre, por sentido común, debería haber al menos dos personas en el refugio. Por una parte, porque para operar un sitio así, cuando hay mucha gente, siempre se necesita más de una, pero, por otro lado, si las condiciones climáticas son complicadas, se debe abrir huella en la nieve, y hacerlo solo no es tarea sencilla.

En general, Ordoñez sintetiza lo que se estipuló en lo que redactaron como “una formalización relacionada con las buenas prácticas de montaña”, cosas que siempre se conocieron pero, en algunos casos, no se encontraban explícitamente detalladas. “No eran mandatorias, y tuvimos que ponerlas así en lo que respecta al personal que trabaja para los concesionarios porque no se estaban cumpliendo”, señala el titular del Club Andino.

–En lo que hace a las relaciones laborales, ¿se incluyó alguna mención a que los refugieros estén debidamente inscriptos?

–El requerimiento de que se tenga el cien por ciento del personal en blanco figura en todos los contratos. Es algo que exigimos a nuestros concesionarios, pero, antes que eso, se trata de una cuestión que en el Club cumplimos a rajatabla. Todas las personas que trabajan acá lo hacen bajo las condiciones laborales correspondientes, aun el personal de las escuelas temporarias, los instructores… todos están declarados como se debe. Nosotros lo hacemos, pero, además, lo exigimos a nuestros concesionarios. Lo que no hacíamos era auditarlos. Esto nos mostró que debíamos hacerlo, para que efectivamente se cumpla. Ahora pedimos una lista del personal que trabaja, y deben mostrarnos la evidencia de que han hecho los aportes que corresponden y de que están con las condiciones laborales correctas.

Ximena, la mamá de Manu, durante una marcha en pedido de justicia.

Ordoñez también expresa: “Otra cosa que hicimos es armar cursos de capacitación para la gente que trabaja en los refugios, tratando de nivelar el conocimiento, por ejemplo, en lo referido a primeros auxilios y comunicaciones, e incluso en lo que hace a manejos gastronómicos sanos”.

Según el presidente del Club Andino, eso, antes, dependía de los concesionarios, y no siempre se llevaba a cabo.

En la actualidad están reviendo quién se encarga del financiamiento, porque el año pasado estuvo a cargo del Club, pero, para los directivos, tendría que ser responsabilidad de los concesionarios.

“Estamos trabajando para ver qué ponen ellos y qué nosotros”, dice el presidente de la entidad.

Volviendo al recuerdo de lo que sucedió con Manu, Ordoñez habla de “un golpe duro, un dolor que disparó una serie de acciones que se vio que hacía falta formalizar”.

“Lo que digo es duro, pero no deja de ser cierto: si cualquiera de los dos protocolos hubiese estado en operación, la tragedia no hubiese pasado”, concluye.

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