ATENTADO A LA AMIA
Presidente de la Comunidad Judía de Bariloche: “Los muertos mueren nuevamente cada año”
Al culminar el acto de ayer, que se celebró en la sala de prensa del Municipio en recuerdo del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), del que se cumplieron veintinueve años, el presidente de la Comunidad Judía de Bariloche, Gerardo Eidelstein, se quedó conversando con el candidato a intendente Ramón Chiocconi, ya que el político, cuando fue la masacre en la que fallecieron ochenta y cinco personas, estudiaba en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, en cercanías de la entidad (a unos setecientos cincuenta metros).
Chiocconi evocó que, aquella vez, se acercó al sitio y, durante unas horas, ayudó a quien pudo.

Eidelstein, en tanto, todavía vivía en Buenos Aires (llegó a Bariloche hace dieciocho años) y se encontraba a seis cuadras; trabajaba en un local de bijouterie.
En él se mantiene vivo el recuerdo de cómo temblaron los vidrios por la explosión.
Salió del negocio para ver qué sucedía, pero no lograba entender nada.
Como era la época del Mundial de Fútbol (la final había sido dos jornadas antes), en todos lados se podía encontrar un televisor. Así fue que se enteró que se trataba de la AMIA.
Su mujer, con la que habían sido padres primerizos hacía pocos días, sintió el estallido en su casa, a treinta cuadras, e intentaba comunicarse por teléfono (fijo, en aquel momento) con Gerardo, pero era imposible, todas las líneas estaban cortadas.
Recién pudieron reencontrarse horas después, cuando él volvió al hogar (no había colectivos en la zona; las calles se encontraban cortadas por precaución).

En medio de esos recuerdos, el presidente de la Comunidad Judía señaló que cada año aumenta la “sensación de impotencia”.
“Nada cambia, todo sigue igual, no hay avances… Si el tema no se esclarece, los muertos mueren nuevamente cada año. De nuestra parte, si no se revela la verdad, no podemos darles el descanso que merecen”, expresó.
Sobre lo que puede haber sucedido, manifestó: “Todos los indicios apuntan al terrorismo iraní. No tenemos certezas absolutas, pero es lo que parece. Aunque, partiendo desde la base de que Irán es un país que no colabora y jamás va a entregar a un funcionario o un exfuncionario para que sea interrogado, la causa permanece flotando en un vacío. Es un círculo vicioso, donde no se termina de avanzar”.
“No puedo dejar de tener esperanza, pero, acostumbrado como estamos a que muchas causas relevantes en nuestro país se convierten en eternas, temo que no se resuelva, por eso creo que el objetivo más importante es no dejar caer la memoria y educar a las siguientes generaciones”, concluyó.