UN PEDIDO DE JUSTICIA QUE NO CESA
Emotiva ceremonia en Bariloche a veintinueve años del atentado a la AMIA
“A la hora del naufragio y la de la oscuridad alguien te rescatará para ir cantando”, reza la letra del tema Como la cigarra, de María Elena Walsh. Este año cuarenta y cinco familiares de treinta y un víctimas del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) recrearon esos versos que nacieron para ser eternos, en una acción artística llevada a cabo en el lugar de la tragedia, en Pasteur 633, Buenos Aires.
La actividad colectiva quedó registrada en un video que hoy emocionó a todos los presentes en la sala de prensa municipal de Bariloche, donde se realizó una ceremonia en recuerdo de aquella barbarie sin nombre de veintinueve años atrás.

También se proyectó un corto de animación titulado Rosa y Sebastián, centrado en el relato en primera persona de una sobreviviente que el 18 de julio de 1994 perdió a su hijo. Allí se escucha a Rosa contar el último momento en que estuvo con Sebastián, que con cinco años se convirtió en la víctima fatal más joven de la masacre. Habían llegado a la Ciudad de Buenos Aires desde Villa Bosch, para ir al Hospital de Clínicas, a doscientos metros de la AMIA. Caminaban por la vereda de la institución cuando el mundo se detuvo en un grado de horror extremo.

En el encuentro en el palacio municipal, el primero en hablar fue Daniel Reisfeld, hermano de Noemí, una víctima del atentado, quien indicó que, desde el primer día en que hubo que salir a pedir que se conozca la verdad sobre lo que sucedió, sus discursos terminan con una cita bíblica que dice “justicia, justicia perseguirás”. “Veintinueve años pasaron, la seguimos persiguiendo y no la podemos alcanzar”, dijo.

“Sabemos de encubridores, tenemos sentencias contra el Estado argentino por no cumplir con la responsabilidad de cuidarnos, ni antes ni después, pero la verdad sigue oculta. Solo intuimos responsables”, señaló, para luego añadir: “Quienes planificaron y ejecutaron el atentado siguen libres”.
Además, expresó: “Como todos los años, un poco antes de que llegue esta fecha, alguien trata de demostrar estar trabajando en el tema. Esta vez votaron para que el día sea de duelo nacional, con la negativa absurda de algunos diputados”.

Así, se preguntó: “¿Acaso no fue un atentado contra argentinos en la Argentina?”.
Y suspiró: “Mi impresión es que con el paso del tiempo cada vez se circunscribe más a que lo recordemos solo los judíos”.

“Pero esto pasó contra el país, nosotros solo fuimos vehículo. Ninguno de los ochenta y cinco muertos lo fue por su condición o religión, solo dio la casualidad de que estaban ahí”, apreció, y aseveró: “Nada de lo que pase los retornará, pero sí les daría tranquilidad a los deudos y a todo el país saber quiénes fueron y por qué”.
Y, claro, finalizó con “justicia, justicia perseguirás”.

El presidente de la Comunidad Judía de Bariloche, Gerardo Eidelstein, por su parte, en relación a la dilación en la resolución de lo que sucedió en 1994, resaltó la frase: “Si vas a ayudar a alguien que está sufriendo no te demores, el que sufre no puede esperar”.
“Hace veintinueve años que los argentinos estamos sufriendo, junto a las víctimas y sus familiares… Todo sigue igual”, manifestó, a la vez que advirtió que eso no derivaría en un cese en el requerimiento: “El reclamo de justicia durará todo el tiempo que sea necesario. Cuando nos quedemos sin voz, nos seguirán los más jóvenes, nuestros hijos. El pedido no se va a apagar”, apreció.

Por último, el intendente Gustavo Gennuso coincidió en la necesidad de transmitir generacionalmente lo que sucedió aquel día trágico: “Como nos ha pasado tantas veces en la Argentina, con la memoria, la verdad y la justicia, tenemos la obligación de transmitirles a las generaciones que vienen qué es lo que pasó”, sostuvo.
Así, hizo alusión a lo que se desconoce sobre el tema. “¿Qué es lo que hay detrás?”, cuestionó, e hizo mención a “un Estado, a través de varios gobiernos –porque pasaron muchos–, que no ha podido o no ha querido encontrar la verdad”.

En la sala de prensa municipal estuvieron, entre otros, la jefa y la vicejefa de Gabinete, Marcela Abadala y Gabriela Rosemberg; el secretario de Ambiente y Desarrollo Urbano, Claudio Otano; la concejala Roxana Ferreyra y el candidato a intendente Ramón Chiocconi, quien el 18 de julio de 1994 estaba en Buenos Aires –estudiaba medicina– y se acercó al lugar para socorrer a las víctimas.