LA CAUSA JUDICIAL SIGUE SIN NOVEDADES
Confirman que la Policía de Río Negro realizó investigaciones sobre cada uno de los manifestantes de lago Escondido
Más de cinco meses pasaron desde la movilización de la marcha que intentaba llegar al lago Escondido por el camino público de Tacuifí y sufrieron agresiones violentas por, supuestamente, gente que habitan en el lugar. Pese a que la causa judicial no ha avanzado mucho se supo que la Policía de Río Negro llevó adelante un trabajo de investigación sobre los manifestantes durante los días de protesta, además de liberar la zona para los ataques.
Según lo que publicó el sitio Tiempo Argentino uno de los representantes de la querella dijo: "Hasta donde sabemos no hay notificaciones sobre actuaciones del fiscal, nunca nos han notificado nada hasta ahora. El legajo (expediente) no ha tenido ningún movimiento, solo el aporte de pruebas que hicimos nosotros. No nos han notificado si se hicieron medidas, si se han identificado algunas personas. Nada, en el legajo no sucedió nada".
En el legajo lo que sí abundan son las pruebas aportadas por las víctimas. Son varias decenas de fotos, audios y videos que registran los ataques, y en los que se identifican claramente los agresores. Las víctimas aportaron el nombre y apellido de la casi totalidad de ellos.
Según publicó el mismo portal de noticias, para la querella el operativo policial que debía impedir ataques estaba conducido por algunas de las más altas autoridades policiales de Río Negro obedeciendo a un plan concreto de los jefes del operativo.
Posteriormente, la policía entregó a la fiscalía un informe con sus actuaciones a lo largo de la protesta. En poco más de dos carillas, presentan un detalle con el movimiento de los manifestantes: cuántos eran, a qué hora llegaban, sus organizaciones de pertenencia, de dónde provenían, en que vehículos se movilizaban y hasta a qué dirigentes respondían. El reporte menciona algunos de los ataques como "enfrentamientos" y apenas desliza la existencia de "una agresión", que no precisa ni define, a metros de donde se encontraban apostados.
Una síntesis es el caso de la fotoperiodista de la agencia Télam e integrante de la directiva de la Asociación de Reporteros Gráficos (ARGRA), Alejandra Bartoliche: mientras trabajaba para registrar el ataque, un jinete la embistió, comenzó a pegarle con su rebenque y le robó la cámara. Como ella se aferró a las correas para recuperarla, la arrastró por varios metros mientras seguía golpeándola para que soltara la cámara. Finalmente se liberó, fotografió a su atacante y logró huir. Todo delante de la Policía y filmado por un drone.
"A pesar de los videos y de las fotos y del drone, a pesar de todo lo que se vio y recontra vio, de tener los nombres de las personas que nos han agredido, a pesar de todo, no hay nada. Lo que no entiendo es por qué pese a todo eso, no hay nadie citado; no lo puedo comprender", lamentó Bartoliche.