ENTREVISTA CON EL PRESIDENTE DE CAME
“Los gobernadores de la Patagonia tienen mucho entusiasmo por trabajar en conjunto”
El presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Alfredo González, vino a Bariloche para participar del segundo Encuentro Regional Patagónico, en el hotel Cacique Inacayal, con el objetivo de definir políticas específicas para las pymes de la zona junto a la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras, y representantes gubernamentales de Chubut, Neuquén, Santa Cruz y Tierra del Fuego (de La Pampa, en esta ocasión, no concurrió ningún funcionario).
El titular de la entidad que reúne a federaciones, cámaras, centros y uniones industriales de todo el país es chaqueño y tiene una empresa de muebles de oficina. Ocupa el cargo desde agosto de 2021, y en marzo de este año fue reelegido para continuar con el rol hasta abril de 2025.
Más allá de destacar la importancia que tiene el turismo para esta parte de la Argentina, González expuso la necesidad de comenzar a tratar una agenda conjunta de necesidades comunes a la región, vinculadas a lo que definió como “asimetrías de los costos laborales y logísticos”. En ese sentido, indicó que “hay un proyecto de compensación por zona desfavorable que se está llevando adelante para las pymes, impulsado por legisladores de diversos partidos políticos”.
–¿Cómo podría explicar lo que es CAME?
–Es una entidad federal y territorial, representamos a todo el arco productivo de pymes en la Argentina, lo que significa que integra a las economías regionales –que son el primer eslabón de la economía nacional–, el comercio y el servicio –que es el principal generador de mano de obra–; además, a los sectores transversales, como el turismo y la industria minera. Es decir, trabajamos fuertemente con las pequeñas y medianas empresas, que son casi el noventa y nueve por ciento de las empresas del país.
–¿Cómo es esa representación?
–La actividad gremial en la Argentina tiene un árbol genealógico básico: están las entidades de primer grado, que son las cámaras de las localidades; las de segundo grado, es decir, las federaciones económicas, que representan a entidades agrupadas; y la de tercer grado es la Confederación Argentina de la Mediana Empresa. Representamos a más de mil cuatrocientas noventa cámaras sectoriales de las veintitrés provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
–¿Qué importancia tiene el encuentro en Bariloche?
–Significa muchísimo. En 1995 se firmó lo que se llamó Tratado Patagónico, y el año pasado comenzamos a tener reuniones con distintos legisladores nacionales con respecto a la Patagonia. Tres meses atrás se realizó la primera reunión regional de los ministros de Producción, en Comodoro Rivadavia. Pudimos empezar a trabajar y darle forma a distintos proyectos que están por presentarse en forma de bloque patagónico. Así se originó el encuentro inicial de gobernadores, el mes pasado, en la sede de CAME, en Buenos Aires. La idea es hacer reuniones continuas, cada treinta o cuarenta y cinco días.
–¿Qué sucedió en aquella reunión de 1995?
–Se había dispuesto que la región trabajara en forma de bloque, para llevar hacia el Gobierno nacional distintas gestiones. Lo que pasó fue que no se siguió con eso, por lo que nunca avanzó, como sí ha pasado en el norte grande, grupo que se creó en 1986, revalorizado recién en 2004 y fortalecido en época de pandemia, donde diez gobernadores llevan adelante propuestas ante el Gobierno nacional en forma de bloque. Eso manifiesta un poco el trabajo político con respecto a la región.
–La idea, entones, es que la Patagonia se vea representada de manera grupal…
–Exactamente. Es importante que se produzca la sinergia de reunirse y generar los temas suficientes como para poder trabajar, iniciando una agenda patagónica. Si tenemos en cuenta que la zona representa solo al 6,6 por ciento de la base electora de Argentina, es muy difícil ir por separado, de ahí que resulte fundamental hacerlo en conjunto, con el fin de llevar adelante toda esta simetría que se tiene en la Patagonia, mucho más en esta época, cuando se necesita trabajar en equipo, porque son provincias muy productivas, pero, fundamentalmente, extractivas. Dentro de la extracción que se genera, por ejemplo, a través de Vaca Muerta, es importante impulsar políticas productivas en conjunto, para que se fortalezcan los emprendimientos que ya existen pero, a la vez, impulsar mejores condiciones con el objetivo de que se instalen nuevos proyectos y eso provoque un desarrollo, no solo un crecimiento ocasional por la situación energética que se vive en la actualidad.

–¿Resulta difícil la coordinación de diversas provincias cuando existen gobernantes que pertenecen a diferentes partidos políticos?
–Si se posee un sentido federal y se tiene en cuenta la necesidad de trabajar en bloque, no.
–¿Pero eso no es complicado de llevar a la práctica? Me refiero a que las cuestiones partidarias puedan quedar de lado.
–Sí, pero se puede lograr. De hecho, los gobernadores de la Patagonia tienen mucho entusiasmo por trabajar en conjunto y, después de varios años, están empezando a hacerlo.
–¿Por qué en el sur se reactivó la actividad grupal recién ahora, tras aquel primer intento que nombró, de 1995?
–Somos un país enorme, con grandes asimetrías, de las cuales algunas que tenemos en el norte son parecidas a la de la Patagonia, pero no idénticas. Aquí la distancia y el clima juegan un factor fundamental. Debido a las pocas obras de infraestructura que se generaron en los últimos años no existe demasiada conectividad, ni aérea ni terrestre. Se va a trabajar fuertemente para revertir eso.
–¿Cómo observa el estado de las economías regionales de la Patagonia?
–En todo el país, y la Patagonia no es la excepción, las economías regionales están, como todo el proceso pyme argentino, en una situación muy difícil. La fragilidad macroeconómica y los vaivenes nacionales nos tratan muy mal. Por supuesto que no estamos en el mejor momento. Trabajamos con distintas dificultades, en algunos casos con demoras en la adquisición de insumos, o teniéndolos a un precio distinto al que podemos poner en el producto de venta final, lo que hace que se pierda mucha rentabilidad, con el peligro de que algunas empresas tiendan a desaparecer.
–¿Cómo prevén que reaccionarán las economías en el corto plazo, durante la temporada invernal?
–Más allá de que la industria pyme mantiene el movimiento y la capacidad instalada de lo que se tuvo el año pasado, también es cierto que la situación inflacionaria que se vive en el país lima directamente el poder adquisitivo de los trabajadores, y eso dinamita o, al menos, reduce mucho el consumo interno, del cual normalmente las pymes vivimos. Más del setenta y cinco por ciento de todo lo que se produce en nuestro arco económico es, justamente, para consumo interno. Por eso, cuando eso se reduce, pega directamente en el sector.
–Igualmente, acá se ha observado un fenómeno particular. Si bien la pandemia complicó todo, cuando se produjo la apertura, en el sur en general, y particularmente en Bariloche, lo que primero se revitalizó fue el turismo, que tuvo un impulso incluso mayor a la época prepandémica. ¿Eso quedó como una cuestión de ese momento inicial o siguió creciendo?
–Continuó. Creo que el turismo renació, se refuncionalizó. Todos los actores del sector turismo han entendido lo que es realmente una crisis. Porque hemos tenido muchísimas, pero siempre con las puertas abiertas; con las puertas cerradas, a las generaciones actuales, no nos había sucedido. Fue muy difícil, y el renacimiento del turismo junto a todos los procesos de energía existentes, como Vaca Muerta y las explotaciones de minerales como el cobre y el litio, harán totalmente distinta la matriz productiva. De hecho, la energía y el turismo son los dos sectores que pican en punta en esta nueva etapa de la Argentina. Con el PreViaje se creó una herramienta revolucionaria. Hay que tener en cuenta que el turismo dinamiza muchísimo otros sectores, no solo la hotelería y la gastronomía.

–¿Se puede prever una temporada de verano en un año electoral, estando recién en invierno?
–Creo que sí… Ya hemos vivido diferentes situaciones así, aunque, claro, en la Argentina, estas cosas son parecidas pero no idénticas… Tenemos un poder de inventiva extraordinario con respecto a las crisis que se crean. Pero somos optimistas con respecto al sector turístico y a lo que es la minería y la energía.
–¿CAME se encuentra particularmente cerca de algún candidato a la Presidencia?
–Somos una entidad apartidaría. Eso no significa que no hagamos política. Hacemos política gremial empresaria. El ochenta por ciento de los dirigentes que estamos en el Consejo Directivo somos del interior del país por estatuto, lo que hace que tengamos un sentido federal. Por supuesto que estamos en un universo en el que se desenvuelve toda la economía argentina y tenemos ciertos pensamientos en relación al sector productivo. Hemos hablado con distintos actores que están en el Ejecutivo, necesarios para poder traccionar la política que llevamos adelante con el fin de articular lo público y lo privado. No hemos tenido reuniones con ningún candidato que no haya estado en el Ejecutivo; siempre trabajamos con funcionarios. Somos una entidad ecuménica, cada uno tiene su pensamiento e ideología, pero, dentro de CAME, trabajamos únicamente en la actividad gremial empresaria en representación de todos los sectores productivos, para lo que, fundamentalmente, se precisa articular con el Estado, ya sean municipalidades, provincias o el Gobierno nacional.
–¿Cómo es la cuestión vinculada a la compensación por zona desfavorable? Porque existe para los trabajadores, pero ustedes buscan que se implemente con respecto a las pymes, ¿verdad?
–Exacto.
–¿Y eso que implicaría?
–Reducir el monto que se paga en aportes patronales por zona desfavorable, a través del pago de IVA o del impuesto a las ganancias, para incentivar al empresario y generar más trabajo; no tiene nada que ver con lo que recibe el empleado. Eso está perfecto y ojalá sea mucho más, porque el setenta y cinco por ciento de lo que producimos es para el consumo interno, y los consumidores son nuestros trabajadores, que, cuanto mejor sueldo tienen, más consumen.