MARCHA Y PEDIDO AL CONCEJO
Bariloche se vistió con los colores jujeños y exigió el fin de la represión en el norte
Una gran wiphala sobre la mesa donde los concejales barilochenses habitualmente sesionan.
Esa fue la metáfora visual de la jornada en que las protestas por la represión en Jujuy tuvieron su reflejo vernáculo.
La wiphala es un símbolo que representa a los pueblos andinos, formado por cuarenta y nueve cuadrados del mismo tamaño con los colores del arcoíris, cada uno vinculado a un elemento importante en la cosmovisión indígena.

Esa bandera cuadrangular multicolor, en la mesa del Concejo Municipal, fue el modo de expresar que la situación jujeña aterrizó en la legislatura local.
Los manifestantes ingresaron al lugar a las 11:20.
Menos de una hora antes habían comenzado a reunirse en la esquina de Onelli y Moreno.

La convocatoria, en un inicio, lucía enflaquecía.
Se notó que la falta de transporte público a causa de una medida de fuerza atentó contra el arribo de gente.
Así, alrededor de cien personas comenzaron su andar a las 10:45. Pero, durante el recorrido, la cifra se duplicó.

Los carteles que se observaron mostraron la amplia presencia gremial y de diversas organizaciones sociales. Sobre todo, varias entidades relacionadas con el sector educativo. Cabe recordar que hubo paro docente por la situación que se vive en el norte argentino, ya que la Unión de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación de Río Negro (UnTER) adhirió a una medida nacional. La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) también convocó a no concurrir a los puestos laborales y marchar.
A la vez, hubo miembros de la regional local de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), que también habían llamado a participar de la manifestación.

Destacaba, al frente de la marcha, Analía Flores, docente jujeña que hace algo más de un año vino al sur en busca de trabajo.
Fue ella quien habló brevemente en el Concejo, exponiendo la situación que sufre su pueblo.
Los manifestantes ingresaron y se colocaron rodeando la mesa principal.
En principio, estaban Marcelo Casas, Julieta Wallace, Roxana Ferreyra y Gerardo del Río; luego se añadió Carlos Sánchez.
Entre los que entraron al recinto resultó loable que, a pesar de en muchos casos tener posiciones antagónicas en diversas cuestiones, confluyeran en pos de un objetivo en común, que en este caso fue exponer lo que vive la población jujeña. Igualmente, al convergir tantas vertientes, se produjeron situaciones donde ciertas cuestiones quedaron pendiendo de un signo interrogatorio. ¿Un ejemplo? Cuando culminó de exponer su experiencia Analía Flores, la docente de Jujuy, se escucharon gritos en alusión al pedido de libertad de Milagro Sala, a modo de respaldo a lo que la joven acababa de decir. Lo que no sabían quienes impulsaron ese reclamo a viva voz es que Analía está lejos de concordar con la líder de la organización Túpac Amaru y tiene una opinión contraria a su modo de proceder.

También pasó que, cuando los concejales expresaron sus pareceres, se oyeron voces de quienes habían marchado, apuntando a distintos cuestionamientos, e incluso los mismos ediles, entre ellos, sin ser explícitos, parecieron tirarse dardos por lo bajo.
Casas –en estos días a cargo de la presidencia del Concejo porque la titular del cuerpo legislativo, Natalia Almonacid, ocupa la intendencia debido a la ausencia de Gustavo Gennuso– precedió el encuentro y explicó que el día anterior, desde la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), se había solicitado que se los recibiera, y por eso se encontraban representantes de diversos bloques (Wallace, del Frente de Todos; Ferreyra, Unidad Ciudadana; Del Río, Partido Unión y Libertad; Sánchez, Juntos Somos Río Negro), aunque no asistieron los de Bariloche por el Cambio, Ariel Cárdenas, y Podemos Bariloche, Pablo Chamatropulos, quienes se excusaron por cuestiones de agenda.

Los concejales presentes, finalmente, firmaron el petitorio que las agrupaciones llevaron, y se comprometieron, en base a los puntos reclamados, a acordar una resolución ad referéndum que se avalaría en la próxima sesión del Concejo, el 29 de junio.
El texto acercado por los manifestantes, puntualmente, pedía que, desde el Concejo, emane “una comunicación donde se repudie la salvaje represión desatada por el Gobierno jujeño”, a la vez que se exija “la liberación inmediata de todos los detenidos durante las manifestaciones desarrolladas durante las jornadas de reclamo”, como también la “derogación de la reforma inconstitucional aprobada por la Constituyente de Jujuy”.

También se solicitó que figure la necesidad de que se “respete el derecho a la tierra comunitaria y la cultura de los pueblos originarios”. En ese sentido, se hizo hincapié en que los indígenas deben “ser consultados ante cualquier explotación por parte del Estado o empresas privadas de bienes naturales que se encuentran en territorios ancestrales”.
Asimismo, se pidió que se mencione que se precisa, con urgencia, un “aumento salarial para todos los trabajadores estatales de la provincia y los municipios de Jujuy”.

Durante la jornada, varios de quienes asistieron al reclamo, dejaron en claro que observaban en Jujuy cuestiones que podrían repetirse en diversos sitios de la Argentina, incluso Río Negro.
