2023-06-21

UN 20 DE JUNIO DISTINTO

Las diversas caras de un Día de la Bandera extraño

El 20 de Junio, en Bariloche, acarreó sensaciones diversas.

Primero, a muchos sorprendió que no se organizara desde el municipio una ceremonia formal. Luego, que la jura civil a la Bandera que se realizó en el Centro Cívico, promovida por el Frente Patriótico Patoruzú y el Instituto Nacional Rocaniano, incluyera, en las palabras de sus oradores, referencias que parecieron reivindicatorias de la última dictadura militar.

Más allá de eso, también hubo un encuentro diferente, que se hizo sin demasiado ruido.

Un grupo de amigos, días antes, había conversado acerca de la posibilidad de llevar a cabo algún tipo de acto donde resaltaran solo el celeste y el blanco.

El dato llegó a oídos de Edgardo Suárez, uno de los “bicipecadores” del grupo “Pedaleando por el Este”, ciclistas que suelen hacer recorridos por la estepa.

Así, decidieron llevar adelante una pequeña acción conjunta en honor a la Bandera, al pie del cerro Villegas, ingresando por la naciente del río Limay, por el camino viejo a Villa Llanquín.

Edgardo, precisamente, un veterano de Malvinas, fue quien, a pedido de los que concurrieron, izó la Bandera en ese rincón patagónico.

Ya de regreso a la “urbanidad”, el excombatiente resaltó la camaradería que reinó en aquel ámbito, más allá del frío y el viento, entre las alrededor de cincuenta personas que acudieron a la cita.

Otro “bicipecador” es Carlos Roch, quien formó parte del Ejército y participó en misiones de paz en diversas partes del mundo como casco azul.

Él, que se da maña en asuntos que tienen que ver con la música, llevó su saxo y se encargó de ponerle música a las estrofas del Himno Nacional Argentino. “Fue muy emotivo, había mucha gente: ciclistas, pero también estancieros, puesteros… personas de campo”, contó, y sintetizó el acto como “una manera de rendirle honores a nuestra querida insignia patria”.

A la vez, Carlos resaltó el hecho de que no se realizara una ceremonia formal por parte del Gobierno barilochense. “Me llamó notablemente la atención que no hubo un acto central en la ciudad”, dijo al respecto.

En la estepa, el frío se combatió con conversaciones amenas y chocolate caliente, además de pastelitos y medialunas.

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