2023-05-15

LA ANMAT AUTORIZÓ SUS PRODUCTOS

Un emprendedor barilochense afirma: “El aroma cannábico llegó a nuestro alimento y es completamente seguro”

“Soy un hacedor”, dice Federico Benítez, dejando claro que lo suyo va por el lado de la realización, no de la burocracia. Sin embargo, él, que es un emprendedor cannábico, se ha pasado los últimos años de su vida tratando de legalizar lo que hace. Es decir, no intenta quedarse en los márgenes. Desea que su labor sea, obviamente, redituable, pero, a la vez, bucea en los modos en que sus actividades puedan ampararse en el marco reglamentario.

Así, por ejemplo, acaba de dar un salto importante en esa dirección a partir del estudio de terpenos, con productos que han sido aprobados por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), lo que es toda una novedad en el país. “El aroma cannábico llegó a nuestro alimento y es completamente seguro”, afirma al respecto.

Para cualquiera que no es experto en la materia, surge la duda obvia: ¿qué son los terpenos? Benítez la despeja: “Son moléculas aromáticas, no psicoactivas, muy conocidas desde el principio de los tiempos. Por ejemplo, la lavanda tiene mucho linalol; el lúpulo, humuleno”. De esa manera, explica: “Las diferentes flores poseen terpenos que les dan su aroma particular. En el caso del cannabis, cada cepa tiene un blend de terpenos que le otorga sus características aromáticas”.

En tal sentido, indica que él, justamente, se dedica a hacer blends, y ejemplifica: “Dentro del cannabis existen variedades kush, que son más propias de la región de la India y Nepal, con una característica aromática muy diferente a las cepas haze, que pertenecen a las zonas de Tailandia o México. Cada tipo de cannabis tiene una mezcla de aromas que produce uno único, y eso es por la combinación de terpenos”.

A la vez, aclara que los terpenos “no son psicoactivos por sí mismos”, y que, en el cannabis, lo que hacen es “modificar la acción de los cannabinoides, que son los que le dan el efecto a la marihuana, por ejemplo el THC, que es psicoactivo, o el CBD, que no lo es”.

“En el caso del THC, de acuerdo a los terpenos que lo acompañen, va a tener un efecto euforizante o uno sedante”, añade.

El asunto es que, según señala Benítez, “el cannabis tiene terpenos que se encuentran también en otras plantas”, y, para que quede claro, cita el beta-cariofileno, “que más allá de estar en la marihuana, forma parte de la pimienta”.

Lo que el emprendedor cannábico hace es, a partir de moléculas puras, reconstruir en el laboratorio el aroma cannábico.

“Fabrico un blend idéntico al que está presente en la planta”, sostiene.

La cuestión es que no saca esos terpenos del cannabis, sino de otros botánicos que los contienen. “La cepa kush posee mucho limoneno. Lo podés extraer del cannabis, para lo cual vas a tener que plantar varias hectáreas con tal de poder sacar un poquitito. Pero el limón, la naranja y el pomelo tienen muchísima cantidad. Cuando el terpeno se extrae y se destila a su grado máximo, de 99,9, es como una molécula pura, y químicamente resulta idéntico en la mandarina, el limón, la naranja, el pomelo, la albahaca o el cannabis”, argumenta, para luego expresar: “Yo trabajo a partir de las moléculas destiladas, que consigo a partir de distintos proveedores, y las mezclo para lograr un blend aromático de cannabis”.

¿Por qué recurre a esas moléculas que provienen de otros botánicos en lugar de, directamente, trabajar con el cannabis? Sobre el tema, desarrolla: “Primero, por una cuestión económica: es carísimo trabajar con cannabis. Pero, aparte, si destilás directamente de ahí, siempre van a existir trazas de cannabinoides. Va a tener 0.001 de THC, y eso, aunque sea mínimo, ya es completamente ilegal”.

Ahora bien, ¿para qué sirven esas combinaciones de terpenos que recrean el aroma de la marihuana? Benítez explica que son aditivos alimentarios. “Para el elaborador de alimentos, esta es una materia prima muy noble y simple de usar, de un grado alimenticio muy bien controlado a nivel sanidad, cien por ciento legal, sin huellas de ningún cannabinoide”, afirma.

“Es muy fácil de utilizar en el chocolate”, revela, y relata: “Los terpenos son liposolubles, y el chocolate es grasa, entonces, simplemente, se agrega el producto y se elabora el preparado que querés hacer”.

También cuenta que “en la cerveza se aplica directamente en barril, al final del proceso”.

Asimismo, aunque resulte extraño, las mezclas de terpenos pueden usarse en preparaciones cannábicas como aceites, ungüentos y cremas. “Cuando esas cosas se elaboran, se mezcla la hierba con alcohol, evaporándolo. Queda la resina con cannabinoides, pero, por un tema químico de polaridad, cuando se evapora el alcohol, se vaporizan también los terpenos. Entonces, la resina que queda, que tiene el poder terapéutico de los cannabinoides, puede ser de mucho más amplio espectro si se reponen los terpenos, porque, en sinergia con los cannabinoides, son los que hacen la magia”, aprecia, a la vez que comenta: “Eso se llama efecto séquito: los diferentes terpenos modulan la acción de los cannabinoides, la cambian”.

Benítez realiza blends personalizados, y tiene diez combinaciones estables, de las cuales dos han sido aprobadas por la ANMAT: Blue dream y Amnseia.

En los frascos que contienen cada variante, el emprendedor colocó frases que él vincula con el producto.

Así, en el de Blue dream, se lee un fragmento de la novela El perfume, de Patrick Süsckind: “El perfume parecía exhalar un fuerte y alado aroma de vida”.

En el de Amnesia, en tanto, figura una expresión de Woody Allen: “La marihuana causa amnesia… y otras cosas que no recuerdo”.

Benítez, que lleva una vida donde la marihuana está totalmente presente (“Soy cultivador y militante”, manifiesta, al mismo tiempo que aclara que eso no interfiere en sus actividades cotidianas ni consume otras sustancias), cree que el cannabis podría explotarse mucho más en la ciudad. Años atrás, frente a este cronista, soltó: “Me pregunto si en Bariloche no tendría que haber una secretaría del cannabis, para que las personas pudieran informarse y consultar sobre las regularizaciones y habilitaciones para distintos negocios”.  En la actualidad, en tanto, más allá de que cree que habría que avanzar con propuestas para la localidad, está desilusionado con la postura que suelen asumir quienes la conducen: “Los políticos no están a la altura, en el sentido de tomar riesgos”, opina.

Pero, sobre cualquier controversia o especulación con lo que sucederá en materia cannábica en el futuro barilochense, se muestra entusiasmado con el logro que significa que la ANMAT haya aprobado dos de sus combinaciones de terpenos.

En ese punto, remarca que el resultado de su trabajo se aprecia “principalmente en lo aromático, y también un poco en el sabor”.

Sueña que la labor despierte el interés de diversas firmas. “Para una empresa, es muy importante encontrar un producto diferente. Y, con esto, se puede crear una línea cannábica cien por ciento legal y con la garantía sanitaria de que estás trabajando con algo de máxima calidad”.

De tal manera, cree que sus productos llamarán la atención de “chocolateros, cerveceros y heladeros”, e incluso menciona al ámbito relacionado con el café como una posibilidad a explotar.

–Para alguien como vos, con una vida donde la marihuana ocupa un lugar importante, consumir algo que tenga terpenos, pero sin el efecto psicoactivo cannábico, ¿es tentador?

–Sí, a nivel sensorial es increíble. Además, también es cierto que hay mucha gente a la que le encanta el olor de la marihuana pero no le gusta fumarla. 

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