2023-05-04

“Coco” Storti, antiguo poblador

De cirujano a guardián de la Casa Museo de Colonia Suiza

Alcides Isidoro Storti, o Coco, como lo llaman, está por cumplir 83 años, pero tuvo una sorpresa previa cuando el día en que Bariloche sopló 121 velitas lo homenajearon como antiguo poblador de la ciudad.

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Coco nació en Bahía Blanca, pero a los 13 años llegó con la familia a esta parte de la Patagonia, donde terminó el secundario para después partir hacia La Plata a estudiar medicina.

En la ciudad de las diagonales se especializó en cirugía.

Luego, regresó a Bariloche.

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Dice que haberse casado con una Goye (Elena, quien falleció años atrás) lo enraizó particularmente a Colonia Suiza.

Por eso cuenta con orgullo que cuida la Casa Museo de aquel rincón emblemático de Bariloche.

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Miércoles, viernes y domingos, a las 16, guía personalmente a quien quiera adentrarse en las entrañas de la zona a partir de la historia de las familias pioneras. “Antes de que se fundara la ciudad, los Goye, que llegaron en la última década del siglo XIX, ya estaban dando vueltas”, señala.

Revela que cuesta que la gente se acerque. “El argentino no aprecia los museos”, suspira. Pero, igual, él sigue abriendo sus puertas, invitando a quien quiera pasar a ver la casa, de alguna manera, en honor a su esposa.

Ella impulsó la idea de transformar esa vivienda, levantada en los años treinta, en museo. “Mi suegro, don Marcelo, la hizo para vivir, y allí nacieron Elena y su hermano Felix”, explica Coco.

Igualmente, manifiesta que a su mujer desde el municipio, le prometieron cosas que nunca se cumplieron. La referencia, claramente, apunta a cuestiones vinculadas a los gastos que implica mantener el sitio, asuntos que no se asumieron como se había expresado que se haría.

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Tras la muerte de Elena, falleció Gabriela, una de las hijas del matrimonio, al igual que el padre, médica. “Ella me había pedido que continuara con el museo como un recordatorio, en homenaje a la mamá, quien, entre otras cosas, era profesora de piano. El instrumento permanece allí, en su memoria”, desliza Coco.

Pero, como ya se dijo, antes que guardián de la Casa Museo de Colonia Suiza, Alcides se había dedicado a la medicina. “A la mitad de los barilochenses los conozco con y sin ropa”, bromea, en relación a todos aquellos a quienes operó.

Trabajó en el Hospital Zona Ramón Carrillo y fue uno de los fundadores del extinto sanatorio Cruz Azul, del que rememora las guardias nocturnas que le tocaban en suerte, de las cuales le quedó un sinfín de anécdotas, “algunas, simpáticas; otras, dramáticas”, afirma.

Ahora se define como “jubilado” y, más allá de su rol como cuidador de la Casa Museo, devela: “Me dedico a hacer dulces”. En tal sentido, cuenta que, a los sesenta y cinco años, aprendió la técnica de “un maestro de dulcería”.

Así, entre los productos que hace con sus propias manos y el rol de guardián de la Casa Museo de Colonia Suiza, transita la vida de este antiguo poblador.

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