ANTIGUA POBLADORA
Juana Cuevas: una gran tejedora que fue portera en la escuela Antu Ruca
“Trabajé en la escuela Antu Ruca, donde fui portera, ahí me jubilé”, contó Juana Cuevas, tras haber recibido el diploma de antigua pobladora de manos de la presidenta del Concejo Municipal, Natalia Almonacid, en el acto que se realizó en el Puerto San Carlos.
En realidad, ella se había quedado con ganas de que dijeran aquello durante la ceremonia, pero quienes la anotaron olvidaron el dato.
“Me sentí un poco triste”, señaló ella, porque la cuestión revestía, en su interior, gran importancia. Pero, enseguida, cuando se le explicó que, si quería, podía resaltar el paso por la entidad educativa a través del diario El Cordillerano, se le dibujo una gran sonrisa. “Los chicos lloraron mucho cuando me fui… Ellos hacían de cuenta que era una especie de madre”, suspiró.
Las personas que la propusieron para ser parte de la fiesta barilochense de este año resaltaron su condición de tejedora.
Tejidos suyos pueden conseguirse en La Casita Amarrilla de los Artesanos, en Elflein y Morales.
Para Juana, eso también es motivo de orgullo.
“Aprendí a hilar a los siete años”, comentó quien nació en Comallo.
Juana tiene ochenta y dos, y hace setenta que llegó a Bariloche. Se empapó de los secretos del tejido al observar a una abuela, y ese aprendizaje que fue surfeando generaciones la llevó, el miércoles, a ser distinguida como antigua pobladora. “Es muy lindo que se hayan acordado de mí; me sorprendieron”, concluyó.