Femicida dijo percibirse mujer y pidió ir a una cárcel acorde a su género
Un femicida alegó en la Justicia que cambió de género y solicitó ir a una cárcel de mujeres. Se trata de Jonathan Luna, que asesinó a Micaela Ortega en 2016.
El pedido, según informó el medio bahiense La Nueva, fue formulado a través de un habeas corpus presentado por el Comité Contra la Tortura bonaerense y sostenido por la defensa de Luna. Así lo informó María Fernanda Petersen, abogada de la mamá de Micaela, y anticipó que formalizará un escrito de queja porque no fueron notificados de esta novedad, como establece la Ley de víctimas.
Por su parte, los abogados de Luna confirmaron que intentarán sostener frente a la Justicia que el crimen cometido no fue un femicidio si no un homicidio simple por su condición de sentirse mujer.
Desde agosto del año pasado, Luna figura en la causa judicial como “Yoana”, según confirmaron fuentes del Tribunal en lo Criminal Nº2 que, en el año 2017 lo condenó a prisión perpetua por el femicidio de Micaela.
“Se recaratuló la causa a partir de una resolución del Tribunal de Casación, en otra causa, por la ley de identidad de género. En ese momento se dispuso su traslado, pero no a una cárcel de mujeres sino a un pabellón transgénero”, explicó el medio bahiense.
Aunque es un caso que llama la atención y que muestra el plan de defensa para reducir la pena, este tipo de solicitadas tiene antecedentes. Uno fue en la ciudad, cuando Fernando Alves Ferreira, imputado por el femicidio de Eduarda Santos de Almeida, señaló que se autopercibe mujer.
El femicidio de Micaela
Ocurrió el 23 de abril de 2016. Ese día Micaela desapareció de su casa. Un mes después, el 28 de mayo, fue encontrada estrangulada en las afueras de la ciudad de Bahía Blanca. Los investigadores llegaron a Jonathan Luna tras determinar que se había contactado con la víctima a través de la red social Facebook, luego de hacerse pasar por una chica de su misma edad.
El fiscal a cargo de la causa estableció que el acusado tenía cuatro cuentas de Facebook y que, a través de una de ellas, logró organizar y concretar un encuentro con Micaela. Una vez juntos, caminaron unos 9 kilómetros hacia un descampado donde él intentó abusar de ella, le robó y la mató.
Luna fue detenido en su casa del barrio Saladero. En su poder tenía la planchita de pelo de la víctima.