2023-05-02

DOLOR POR LA MUERTE DE UN “TITÁN DE BARRIO”

Agustín Huarte, un hombre que fue semilla

El viernes 28 de abril murió un hombre que vivió para los demás.

Se llamaba Agustín Huarte, y su nombre, dicen quienes lo conocieron, retumbará en el futuro a través de las personas a las que ayudó, porque, según afirman, sin hacer aspavientos, enderezó el camino de unos cuantos, con acciones sencillas pero directas.

Si Divididos canta, en Spaghetti del rock, acerca de “besos por celular”, aquí podemos hablar de “llantos” que siguen esparciéndose vía los teléfonos móviles. Los mensajes con la noticia funesta se esparcen… Y todavía falta que muchos marquen “enviar”; no se atreven a hacerlo porque saben del dolor que la información causará a quienes Agustín les proyectó un mañana que presentaba sus dudas.

La presidenta honoraria de la regional Bariloche de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), Mara Bou, ante el fallecimiento, destacó “su compromiso con la lucha por Memoria, Verdad y Justicia”.

“Junto a su compañera Alicia dejó una marca imborrable en nuestra institución”, expresó Mara, en nombre de toda la entidad.

La mujer contó que Agustín comenzó a participar en la APDH en 1998, y destacó la intensidad de su trabajo. “Fue un militante muy comprometido”, dijo.

Agustín desembarcó en la Patagonia en la primera mitad de los noventa.

Venía de Buenos Aires.

El lugar que escogió para vivir fue Dina Huapi, y allí muchas veces se puso al hombro diversas luchas de la sociedad, aunque siempre prefirió el bajo perfil. Es decir, realizaba la labor, pero no quería el bronce.

Entre sus “patriadas” figura la de haber intervenido en la gesta del Abrazo al Limay, aquel que el 8 de octubre de 1995 dio por finalizada la idea descabellada de una represa en el lugar.

José “Pepe” Gamez, uno de los principales impulsores de ese acto, ante el dolor de la pérdida, difundió un comunicado donde queda reflejado el pesar de aquellos que intervinieron en la acción: “Quienes fuimos sus compañeros en la Comunidad del Limay lamentamos profundamente el fallecimiento de Agustín Huarte. Sus principios, compromiso y honestidad son valores que, en épocas que escasean, queremos remarcar. Se fue un gran compañero”.

Otro que estuvo vinculado al Abrazo al Limay y recordó con cariño a Agustín es Jorge Vienni, quien, durante una época, fue su socio.

Jorge contó que Agustín, en Buenos Aires, antes de mudarse a Dina Huapi, era mecánico y preparaba motores de carrera. Incluso, con un compañero, había llegado a competir en fórmula 4. En ese sentido, evocó una anécdota que cuenta de cuerpo entero el espíritu que guiaba al recientemente fallecido. Dijo que Agustín, en una prueba de clasificación, a los pocos metros, sintió cómo se reventaba un neumático. Entonces, bajó del vehículo, partió rumbo a boxes, tomó un par de herramientas y otra cubierta, volvió al auto, la cambió, se subió y llegó a la meta con lo justo para clasificar. Nunca se rendía.

En Dina Huapi reparaba los vehículos de los vecinos a la mitad del valor que costaría normalmente cada arreglo. “Para él, lo importante era el otro”, resaltó Jorge.

Agustín y Jorge comenzaron a realizar juntos reparaciones de todo tipo. En principio, apuntaron a la plomería, pero después también se dedicaron a cuestiones de gas y demás. “Hacíamos cuanto trabajo nos surgía”, rememoró Jorge.

Durante más de una década compartieron labores, y unidos, también, estuvieron en el Abrazo al Limay.

“Era el tipo que estaba presente siempre, que hablaba poco y no quería mostrarse como protagonista”, dijo Jorge sobre Agustín, alguien que, destacó, nunca deseaba figurar. “Para mí, fue un titán de barrio”, afirmó.

Así, recalcó que, dentro de la labor social que realizaba, rescataba a jóvenes en situaciones complicadas, de adicciones o abandono de hogar, por ejemplo.

“Les ofrecía enseñarles un oficio, y a muchos pibes los sacó de la falopa”, explicó Jorge.

También participó activamente en la Biblioteca Popular de Dina Huapi. En una sala, les contaba cuentos a nenes de jardín, como si fuera su abuelo.

“Es tan difícil, en la vida cotidiana, encontrar tipos de esas características”, señaló Jorge, evocando un gesto solidario tras otro de Agustín, para luego concluir: “Permanece en las semillas que sembró en los pibes”.

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