2023-04-19

¿QUÉ PASARÁ CON ROCA Y LOS PAÑUELOS?

En un extenso mano a mano, el intendente detalló lo que quiere hacer en el Centro Cívico

Tras las controversias por la difusión de modificaciones en el Centro Cívico, referidas esencialmente a sacar de la plaza principal la estatua ecuestre de Julio Argentino Roca y también las pintadas de los pañuelos, el intendente de Bariloche, Gustavo Gennuso, aceptó un mano a mano donde se explayó sobre el tema.

–¿Cómo surgió la idea de hacer las modificaciones en el Centro Cívico?

–Desde hace mucho venimos pensando en estas cuestiones. Primero, que nuestro deber como gobierno es preservar el patrimonio. Esto ha sido declarado monumento histórico, por eso se rige mucho por la Comisión Nacional (de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos). Justamente, uno de los mandatos es preservarlo, y, en la situación en que está el Centro Cívico en la actualidad, no lo estamos haciendo. Por el contrario, se degrada cada vez más. Entonces, en búsqueda de conseguir ese objetivo, queremos refuncionalizar la plaza y los espacios verdes. La zona que se nota más afectada es la de la plaza, tanto el piso como el monumento.

–¿Usted dice que no se puede cuidar el sector por las manifestaciones y demás?

–No podemos preservarlo… Al ver el caballo de Roca se observa que tiene las patas dañadas, en cualquier momento se puede caer. Alguien, hace muchos años, fue y cortó, luego lo volvieron hacer… Ante el grafiteado permanente en cada manifestación, la limpieza degrada el monumento de manera notable, porque tiene que ver con cuestiones de arenado. Entonces, ni lo preservamos ni resulta agradable a la vista. Se trata de que quien venga mire una obra de arte, más allá de que nos guste o no quien está ahí.

–¿Se trata de una cuestión solo de preservación o tiene que ver con lo ideológico?

–Podríamos entrar en el debate ideológico, pero no quiero hacerlo… Si querés, la ideología está puesta en que uno, en los espacios públicos, tiene que transformar el clima social de enfrentamiento y violencia en uno pacífico, y hoy la situación de la plaza del Centro Cívico promueve el desencuentro y se presenta como un símbolo que, en vez de juntarnos, nos divide. Lo que proponemos es que la simbología que exista sea un reconocimiento a la integración de las identidades y las diversidades culturales que conforman la ciudad, que tienen que ver con los distintos grupos sociales, que algunos conforman por ascendencia y otros por la actividad que llevan a cabo. Están los pueblos originarios, los inmigrantes de distintas nacionalidades.... también los que se dedican a ciertas tareas, como las asociadas a la montaña. Son distintas cuestiones que conviven en la localidad. Somos la integración de esas diversidades. Integrarlas no implica decir “somos lo mismo”, sino que la comunidad se construye en esa diversidad, en lo bueno y en lo malo. Pero, en lo que se enmarca en lo malo, no tenemos que permitir que las cuestiones simbólicas afecten a las distintas partes de forma que produzcan violencia y discursos de odio. ¿Cómo podemos lograr eso? Un hecho simbólico que apunta a eso es refuncionalizar la plaza del Centro Cívico. ¿Eso quiere decir sacar todo? No. Se trata de acomodarlo de manera distinta, para que los elementos que tienen la centralidad y generan mayores roces, como el monumento a Roca y los pañuelos pintados, se configuren de otra manera, que estén, pero de un modo distinto.

–¿Van a permanecer pero en las plazas circundantes a la principal?

–Vamos a proponer diferentes acciones. Hay dos monumentos que ya se trasladaron de lugar: uno es el de Primo Capraro, que estaba en el muelle y pasó a una de las plazas. El otro es el de Juan Manuel de Rosas, que se cambió de sitio. En esa línea histórica, nos parece que tiene que ir el de Roca. La idea no es desmonumentalizarlo, sino que, viniendo desde el lago, quede en la entrada del Centro Cívico.

–Se mantendría como está, con la base estructural, pero en otro lugar…

–Sí, para algunos son próceres; para otros, no. Pero se trata de obras de arte, y es lo que tengo que preservar. En segundo lugar, contamos con otra propuesta, no de un monumento, sino de un mural, donde se desplegaría la idea de los derechos humanos y los pañuelos. Además, la plaza sería dinámica, ya que en las cabeceras existiría la posibilidad de, en fechas adecuadas, construir dinámicamente, a partir de la comunidad, diversas cuestiones culturales, a partir de un prearmado que tendríamos hecho. Por ejemplo, para el 24 de Marzo. Y la idea es que el piso contenga una obra hecha con piedra de muy buena calidad que refleje el reconocimiento a las diversidades culturales, que, al verla a vuelo de pájaro, o, en realidad, ahora sería de dron, se pueda observar un todo integral. Eso nos parece que reconciliaría la diversidad: no se trata de que todos hablemos el mismo idioma y decir lo mismo, sino de promover un espacio de encuentro, en vez de desencuentro como es en la actualidad. Incluso el propio uso del Centro Cívico es complejo, porque ahora se utiliza para diversos acontecimientos, y, en ese sentido, el monumento a Roca siempre es intervenido… hasta el pino le ponemos en diciembre (en referencia al árbol de Navidad que se coloca sobre esa figura ecuestre). Por otro lado, en las manifestaciones, es grafiteado, y eso lo está degradando rápidamente.

–¿Dónde se ubicaría el mural por los derechos humanos, con la inclusión de los pañuelos?

–Cerca del mástil, pero todo es para ponerlo en discusión.

–Y esos espacios reservados para hacer presentaciones…

–Intervenciones en altura.

–¿Dónde estarían?

–En las esquinas de la plaza.

–¿En las cuatro?

–Sí, en todas habría posibilidad de hacer algo.

–Y el piso de la plaza central, entonces…

–Se generaría una obra de arte donde se interprete, artísticamente, la diversidad cultural de nuestro pueblo y todos se sientan parte. Eso no quiere decir que sea explícito.

–¿Tiene pensado concretar esto antes de finalizar el mandato?

–Sí.

–¿Lo va a poner en discusión en el Concejo o cómo lo va a encarar?

–No necesita que pase por el Concejo. Mandamos un anticipo a la Comisión de Monumentos y precisa que se gestione ahí.

–¿A la Comisión Nacional de Monumentos?

–Sí, y también enviamos el documento a la Comisión Municipal de Patrimonio.

–¿Tiene idea de cuándo habrá novedades sobre esta cuestión?

–No, pero lo vamos a trabajar para que sea lo más pronto posible.

–Usted sabe que van a surgir voces en contra…

–Totalmente…

–Por ejemplo, en cuanto a los pañuelos, van a señalar que, por más que se haga un mural, el símbolo de lo que reflejan tiene que ver con pintarlos, que se trata de una costumbre argentina que, incluso, se relaciona con el regreso de la democracia. ¿Qué les contestaría a quienes expongan esa posición?

–Les diría que el lugar de los derechos humanos quedará plasmado a través del mural y también de la obra viva que se pueda hacer cada 24 de Marzo. La cuestión es no intervenir el piso, que también hay que preservarlo. La obra de integración debe contemplar que también esté presente esa mirada.

–Aquellos que están a favor de Roca dirán que cambiará de lugar a aquel que consideran el padre del Estado argentino…

–Para mí, el padre del Estado argentino es José de San Martín, pero…

–No digo que sea mi opinión, señaló lo que dicen quienes creen que es así.

–En el diseño original de la plaza que hizo Estrada, Roca no estaba, sino que surgió como una eventualidad de financiamiento por la búsqueda de fondos a través de Alejandro Bustillo, a través del vicepresidente de ese momento que era el hijo de Roca. Y se nota claramente, porque al mirar las piedras que revisten el Centro Cívico y las que están en el resto del Cívico son distintas. ¿Por qué? Porque Estrada (Ernesto) se negó a incluir el monumento, debido a que no estaba en su proyecto, y lo terminó colocando Bustillo.

–Recientemente me comentaron que, en su primera campaña para intendente, ante un grupo representativo de los pueblos originarios, prometió sacar la estatua de Roca, ¿fue así?

–Siempre hablé de refuncionalizar el Centro Cívico, porque mi objetivo no es sacar la estatua, sino preservar el patrimonio como monumento histórico.

–Igualmente, resulta claro que esta cuestión se relaciona con los pueblos originarios…

–De alguna manera, en esto que digo de los roces, los pueblos originarios se sienten afectados por la presencia de Roca. Para evitarlo, es bueno buscar un lugar que no sea tan central para la mirada de quien va al Centro Cívico, que es utilizado por todos.

–¿No teme que, ante una manifestación, las pintadas o lo que sea sobre la figura de Roca se produzcan en cualquier lugar que lo pongan?

–Sería menos probable. Donde está, ocupa tanta centralidad que, claramente, se lo busca para simbolizar lo que no se quiere. No existe mucho vandalismo en otros monumentos.

–Claramente, el foco siempre ha sido Roca. O, por el contrario, lo que ha pasado con los pañuelos, por ejemplo el último 24 de marzo, cuando arrojaron aceite o kerosén sobre el piso…

–Sí, ese es lo otro, porque al tirar eso degradan el piso del Centro Cívico… Es un lío.

–Con respecto a los pueblos originarios, desde que es intendente, ¿cómo diría que ha sido su relación con ellos? Al menos, con sus referentes.

–Habría que preguntarles a ellos, pero creo que ha sido muy buena. Nosotros trabajamos la diversidad cultural de la ciudad, y dentro de la localidad existen los pueblos originarios, que son una parte importante, tienen voz y voto. Yo siempre escucho a todas las partes.

–Usted nació en Azul, donde también los pueblos originarios cuentan con gran importancia. En realidad, no sé si tanto en la actualidad, sino en lo que hace a la cuestión histórica...

–Claro, históricamente sí, pero menos que acá. El fuerte a partir del que se funda Azul, San Serapio (Mártir del Arroyo Azul), es de la primera avanzada que hizo el Ejército argentino sobre los pueblos originarios por orden de Juan Manuel de Rosas, al que, en la actualidad, se le lava la imagen, pero la primera -entre comillas- “conquista” que se hizo fue por él. Me gusta mucho la historia, pero no me agrada descontextualizarla. En determinado marco se actuó de esa manera, y después eso se juzga desde distintos lugares.

–Muchas veces, desde cualquier posición, no se tienen en cuenta los contextos…

–Exacto. No es lo mismo ahora que en mil ochocientos y pico…

–¿Cree que podrá concretar el proyecto de reformular el Centro Cívico?

–Me parece que quedará en la grandeza de los barilochenses. Si entendemos que ese, en la actualidad, es un espacio de desencuentro, pero podemos transformarlo en un lugar de encuentro, lo haremos. Si no, no, y me quedará un dolor en el corazón de no poder lograr un sitio de encuentro más; he hecho muchos, y me gustaría realizar este también.

Te puede interesar