MIRÁ VOS
Así está hoy Picky Paino, el personaje más querido de Expedición Robinson 1999
El programa conducido por Julián Weich fue de lo más emblemático a fines de los noventa en la televisión argentina y contó con una heroína que quedó para la historia.
Expedición Robinson fue uno de esos programas novedosos, importado desde Suecia y también de esos programas caros que hoy ni remotamente se podrían llegar a realizar en la televisión argentina. Acompañados por el 1 a 1 de la convertibilidad de la económia del país, Canal 13 se lanzó a la pileta con un reality filmado integramente en una isla de Panamá.
Picky Paino no fue la ganadora del certamen, fue la semifinalista, pero sin dudas se llevó más flashes que el propio ganador, Adrián Miani. En una duelo mano a mano donde tenían que juntar maderas incrustadas en la arena a mitad de camino entre ellos, al mismo tiempo que ellos estaban sostenidos por arneses y el esfuerzo físico se hacía muy duro para los dos.
Él comenzó mejor la prueba y su tesón por querer llevarse el premio de 100 dólares le daba toda la energía necesaria hasta que en un momento se fundió fisicamente y no daba más. Allí fue que Picky tenía las de ganar, venía cumpliendo con la prueba un poco más lento, pero constante y cuando se iba a quedar con todo, tomó la decisión que aún marca su vida.
“No, Jesús, no”, fueron los gritos desagarradores de Adrián al ver que ya no podía para ganar y entonces fue su compañera de aventura en esa isla lejana de Panamá, quien le dio ánimo y lo instó a ganar de manera altruista, no si antes encerrar una frase que quedó grabada para siempre y para aquellos que recuerdan a Expedición Robinson como él programa. Picky lo dejó vencer y le espetó en plena competencia: "Dale, Adrián, ¡Carajo!".
Con mucho tiempo recorrido, aún hoy, Picky no se arrepiente para nada de lo que hizo y por qué optó por no ganar. "Yo veo el video o recuerdo ahora y me acuerdo de agarrarme la cabeza y pensar: “¿Qué hago? ¿Qué hago? Dios, me quiero ir”. Entonces es: freno, paro, lo dejo, no lo dejo. En el medio pienso “me quiero ir a mi casa, no quiero estar en este lugar".
Hoy Picky tiene más de 40 años y continúa dedicándose a la actuación y tal como lo era en aquel tiempo, las notas, la exposición mediática no es lo suyo y no lo será jamás al parecer. Lo suyo es el under y hacer lo que de libertad de pensamiento, así lo reflexionó en una nota desde su San Fernando natal, donde aún hoy vive.
"En teatro tengo momentos de mucho trabajo y otros no. Por ahí no pasa nada, no hay audiciones hasta que la cosa se vuelve a retomar. Por suerte aprendí cómo funciona y tengo una vida muy rica en todos los sentidos, no estoy sentada esperando que me suene el teléfono. Hago mis cosas, escribí mi libro, tengo una banda, canto, doy clases. Hago de todo, no paro", expuso Paino.
La espiritualidad también es su metié y algo que la apasiona, de hecho hace unos años sacó un libro que se llama Propio (tu mundo) y sobe esto reflexionó: "No sé cómo surge, lo espiritual aparece. Creo que siempre fui una persona muy sensible, eso sí lo reconozco y creo que dentro de eso viene adjunta una búsqueda un poco más profunda para ir dándole sentido a esa emocionalidad que aparece todo el tiempo, cada día y en todo momento".