2023-02-15

CONDICIONES LABORALES PRECARIAS

Amparo por el vertedero: “No parece haber un sistema de comunicación eficiente”

En el marco de una audiencia por el amparo colectivo presentado por el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOYEM) en relación a las condiciones laborales del vertedero municipal, la jueza y presidenta de la Cámara Primera del Trabajo de Bariloche, Marina Venerandi, remarcó varias veces los inconvenientes que se aprecian en relación a los vasos comunicantes internos que van de las autoridades del Ejecutivo comunal a los trabajadores, pasando por todas las instancias medias.

En ese sentido, la magistrada expuso: “No parece haber un sistema de comunicación eficiente”.

Por ejemplo, durante el encuentro, que contó con presencia de representantes del gremio, empleados del vertedero, responsables de diferentes áreas, y la jefa de Gabinete del municipio, Marcela Abdala, quedaron en evidencia situaciones confusas por problemas en la transmisión de la información.

En ese punto, debe destacarse que hubo trabajadores que indicaron que no fueron a la revisión anual de la Aseguradora de Riesgo de Trabajo (ART), o a revisaciones médicas internas, porque nunca fueron citados.

A la vez, existe el inconveniente de poder probar tal cosa, ya que el modo de notificar, en el último eslabón de la cadena, es decir, cuando llega al empleado, hasta ahora era verbal, por lo que la jueza indicó que “las comunicaciones deben ser por escrito y personales”.

Asimismo, Venerandi remarcó que la acción que se lleva adelante por el amparo no se vincula a una intromisión de un poder sobre el otro, o sea, no se trata de que el Judicial interfiera en el Ejecutivo, sino que solo se pretende que los trabajadores puedan desarrollar su labor en las condiciones que corresponden.

La técnica en Seguridad e Higiene, Evelyn Hansen, inspectora del Ministerio de Trabajo de Río Negro, habló de la necesidad de hacer evaluaciones de riesgo por puestos de trabajo. Al respecto, se indicó que el Municipio trabajaba en un borrador, y quedó el compromiso de tener una versión final en una semana.

Hansen, por ejemplo, resaltó que se precisa “calzado de seguridad de media caña” que sea impermeable, así como plantillas especiales para evitar pinchaduras si se pisan elementos cortantes o punzantes.

La jueza, en tanto, advirtió también que, cuando los distintos elementos sean entregados, debe existir “responsabilidad en su tenencia y uso”.

En cuanto a la problemática relacionada con el agua, se planteó que existen dificultades de presión, lo que impide que llegue debidamente desde la ruta.

Así, se indicó que se trabaja con un camión aguatero.

Según los cálculos que se hicieron, ese vehículo debería pasar dos veces por día, no una, como sucede actualmente, y, como se trata de un camión municipal, la jueza consideró que “es un problema interno” y llamó a solucionarlo.

Igualmente, el agua referida no es potable.

La que beben los trabajadores del vertedero se suministra en bidones, pero, asimismo, denunciaron que, recientemente, durante quince días no se les entregó, por lo cual, si querían tomar algo, tenían que rellenar esos envases en sus casas y trasladarlos al espacio de trabajo.

Incluso, cuando se consultó a personas que se desempeñan en una gamela del basural si tenían un sitio en el que poner los bidones, un empleado explicó que encontraron un dispenser en el basurero y lo acondicionaron, lo que derivó en un pedido de la jueza para que se les suministre uno.

Otro inconveniente se relaciona con los baños, ya que los empleados se quejaron de que hay pocos y a una distancia considerable de algunos de los sitios donde desarrollan su labor.

También se produjo una situación confusa cuando los trabajadores plantearon que, con los nuevos horarios, dejaron de hacer horas extras, lo que deriva en una reducción de ingresos.

Abdala contestó que si al Ejecutivo se le había expuesto un panorama en el que debían reducir las cargas horarias, resultaba imposible que hicieran horas extras, lo que llevó a una disputa variada entre el sindicato, los empleados y los funcionarios.

También se produjo una discusión por la elaboración de los cronogramas, ya que los letrados del sindicato expusieron que el más reciente se había podido implementar porque contó con la opinión de los propios empleados, y solicitaron que eso continúe, a lo que Abdala se negó rotundamente.

–¿De quién es la dirección del trabajo que se realiza en el vertedero? ¿Por qué se tiene que legitimar con los trabajadores? –cuestionó la jefa de Gabinete, que había llegado demorada (“Me gustaría que fueran puntuales”, dijo la jueza, quien retrasó quince minutos el inicio de la audiencia para ver si la funcionaria arribaba, aunque finalmente lo hizo instantes después, con la reunión ya empezada).

–Porque el diálogo es la base de cualquier convivencia pacífica –le indicó Venerandi.

–Pero hay una dirección que organiza el trabajo. Discutir con los trabajadores acerca de si están de acuerdo o no con el cronograma no me parece que sea la manera… –insistió Abdala.

–No lo hará usted, doctora, sino el responsable máximo, los jefes… Pero es necesario.

–¿Usted se sienta con sus empleados y se pone de acuerdo en cómo se trabaja? –cuestionó la jefa de Gabinete a la jueza.

–Sí –le contestó Venerandi, y luego añadió: –Nosotros tenemos una actividad sumamente arreglada, pero diálogo con los trabajadores.

–Una cosa es el diálogo, y otra poner a los trabajadores a que aprueben la manera en que se trabaja. Son dos cuestiones distintas –prosiguió Abdala, marcando un momento tenso.

Luego hubo un par de cruces más por otras temáticas, con un desenlace del encuentro con Abdala mostrando apuro para retirarse, colocándose el abrigo, y la jueza solicitándole que aguardara un minuto.

Finalmente, tras una hora y media de audiencia, la magistrada convocó a una nueva reunión para dentro de diez días, con el fin de intentar avanzar en las distintas temáticas.

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