BRONCA E INDIGNACIÓN
Agrupaciones vecinales expresaron su enojo ante el volteo preventivo del ciprés de capilla San Eduardo
Distintas agrupaciones vecinales mostraron su descontento ante el volteo preventivo de un ciprés que ponía en riesgo la estructura de la capilla San Eduardo. Este trabajo fue realizado el jueves 9 de febrero por personal del Departamento de Incendios, Comunicaciones y Emergencias del Área Protegida.
En el comunicado de prensa, reclamaron: "Lo inconcebible es que este ciprés está en la jurisdicción de Parques Nacionales, institución cuyo objetivo es propender a la protección del patrimonio ambiental. Y además es una especie protegida por ordenanza".
También cuestionaron la medida al decir: "Nos preguntamos, entonces, en qué estudios realizados por especialistas que hayan analizado el estado de salud de este maravilloso ejemplar se basan para aniquilarlo".
Finalmente, cerraron expresando: "También entendemos que, si en vez de considerar que cada árbol nos ofrece un servicio ambiental incuestionable y que por lo tanto exige sopesar fuertemente la idea de apearlo, lo creemos peligroso, nos quedaremos sin bosque, sin paisaje, sin turistas. Esperemos que San Eduardo pueda ofrecerle al árbol la protección que no le ofrecen nuestros funcionarios".
Firmaron esta nota: Árbol de Pie, Vecinos Pro Reserva Natural Urbana Laguna El Trébol, Vecinos Pro Reserva Natural Urbana Morenito Ezquerra, Luciano Celsi, delegado del CPE de las Juntas Vecinales del Oeste, Observatorio del Derecho a la Ciudad de Bariloche.
El comunicado completo:
COMUNICADO DE PRENSA
Los ciudadanos de Bariloche hemos sido informados de que, una vez más, en razón del daño temido, se sacrifica un ciprés centenario, un antiguo relicto de valor incalculable, que engalana el paisaje y a la capilla San Eduardo desde que fue construida.
Lo inconcebible es que este ciprés está en la jurisdicción de Parques Nacionales, institución cuyo objetivo es propender a la protección del patrimonio ambiental. Y además es una especie protegida por ordenanza.
Hace unos años, fueron lamentablemente apeados en este mismo predio unos magníficos cipreses europeos gigantes.
Nos preguntamos entonces, sobre qué estudios realizados por especialistas que hayan analizado el estado de salud de este maravilloso ejemplar se basan para aniquilarlo.
También nos imaginamos que debe haber medios técnicos de sujeción del mismo para restarle peligrosidad, con tutores de metal u otras técnicas que seguro sean utilizadas en países más conscientes sobre el valor de cada árbol.
Cada vez que se tira un árbol, el carbono que retiene en su follaje vuelve a la atmósfera, incrementando el calentamiento planetario y reduciendo la producción de oxígeno, desnutriendo el suelo e incrementando las escorrentías del agua que con sus raíces retiene en la tierra.
Y también entendemos que, si en vez de considerar que cada árbol nos ofrece un servicio ambiental incuestionable y que por lo tanto exige sopesar fuertemente la idea de apearlo, lo creemos peligroso, nos quedaremos sin bosque, sin paisaje, sin turistas.
Esperemos que San Eduardo pueda ofrecerle al árbol, la protección que no le ofrecen nuestros funcionarios.