¿SERÁ CANDIDATO?
Macri en Bariloche: distendido, con alguna expresión que se salió de libreto y en modo campaña
El que se vio en Bariloche fue un Mauricio Macri distendido, en clave veraniega, aunque sintiéndose el centro de la escena, pareciendo disfrutar eso de meterse en el lodo político de refilón, sin llegarse a enchastrar, al menos hasta que defina si será o no candidato a presidente.
Quizá la actitud relajada haya tenido que ver con que su aparición se produjo en un encuentro de integrantes del PRO (un foro de legisladores), el partido que él formó.
En ese marco, todos aguardaban la palabra del líder como si se tratara de agua bendita verbal.
Justamente, gran parte de su alocución estuvo dedicada a los cuidados que hay que tener para llevar adelante un liderazgo positivo.
En ese punto, su libro Para qué sirvió como disparador en pos de reflexiones sobre el tema.
Macri también evocó y destacó el valor de los retiros que se realizaron durante su gestión, es decir, aquellos encuentros –de los que quienes eran oposición solían burlarse– donde los funcionarios, durante un par de días, analizaban las actividades que desarrollaban, permitiéndose, en medio, momentos de distención.
En este punto, el expresidente deslizó algunas bromas. “Lo más divertido era verlos cantar y bailar, ¡todos eran un desastre!, no como yo, que soy un maestro”, ironizó.
Habló, asimismo, de los “partidos de pádel” que se compartían en esos espacios. “Recuerdo un primer retiro en Chapadmalal, que jugué con Patricia (Bullrich) y me desgarré, porque ella no corría ni un metro y yo tuve que hacerlo por los dos”, rio.
Pero, a la vez que daba muestras de buen humor, aprovechó para advertir acerca de ciertas decisiones erróneas que se pueden tomar desde el poder. “Los malos, que te equivocaste y se metieron en tu equipo, tienen esa capacidad de atormentarte y picotearte el cerebro”, afirmó.
Incluso se permitió expresiones poco habituales en él, quizá sintiéndose demasiado “en casa” por estar en una reunión que fue puro PRO. Así, por ejemplo, soltó: “Estas cosas de la sonrisa y el abrazo y después te la clavan por atrás no sirven para nada”.

En la mañana del sábado barilochense, también se coló el recuerdo de su padre, Franco Macri, a través de alguna anécdota que, para dejar en claro que no intentaba hilvanar una idealización dejando de lado las sombras, lo llevó a decir: “Aprendí mucho de él por lo bueno y también por lo malo”.
Otro tema que apareció, y se entremezcló con lo político y la cuestión de liderazgo, fue el fútbol, con un repaso de los tiempos en la presidencia de Boca y, además, porque se refirió al mote de mufa que le intentaron colgar al inicio del Mundial (lo que calificó como una “cosa oscura y asquerosa”).
Pero, aparte de las cuestiones vinculadas a cómo ser un líder, recuerdos de gestión (en Boca y como titular del Ejecutivo nacional) y la utilización de un tono coloquial –como si estuviera en una sobremesa de aquellos retiros que rememoró–, expresó críticas fuertes contra quienes gobiernan el país en la actualidad, y, en ese sentido, se lo observó en modo campaña.
Esta presentación en Bariloche y la de días atrás en Mar del Plata (donde la excusa fue su último libro) lo muestran activo, en un amague de una posible candidatura presidencial que inquieta a las figuras del PRO que están anotadas en esa carrera.
Por lo pronto, no se define públicamente al respecto.
La duda que surge es si él ya sabe si intentará ser –o no– presidente una vez más.