CASO BRENDA DÍAZ
El resumen del dolor: “Justicia por mi mamá”
Una nena de siete años va al frente del reclamo por el fallecimiento de una mujer… Esa es la imagen que perdurará en aquellos que asistieron a la marcha en pedido de justicia por Brenda Díaz.

En principio, habían dicho que se trató de una muerte autoinfligida por asfixia.
Luego, trascendió que hematomas y demás hacían pensar en lesiones vinculadas al día del deceso –el 30 de diciembre- e incluso anteriores.
De esa forma, se empezó a hablar de un asesinato. En realidad, directamente se apunta a un femicidio (es decir, la muerte de una mujer perpetrada por un hombre, por razones de género).
Cabe indicar que quien dio aviso de la muerte fue su pareja.
Ante las dudas de la familia (en realidad, ellos tienen la certeza de que no se suicidó), el Ministerio Público Fiscal impulsó una segunda autopsia.

Brenda Díaz, la mujer que murió, tenía treinta años.
Su familia convocó a una marcha que partió desde la Escuela de Arte "La Llave" poco antes de las 17.30 del miércoles.
Una hora después, alrededor de doscientas personas arribaron al Centro Cívico.
Allí, un grupo que pedía firmas en apoyo de las mapuches detenidas por el desalojo de Villa Mascardi cedió su equipo de audio para que quien quisiera pudiera expresarse.

Facundo, el hermano de Brenda, aceptó el convite y dijo: “Vamos a hacer ruido, a hacer justicia, y esto se va a aclarar”.
Luego, una mujer del Frente Popular Darío Santillán expresó: “¡Si tocan a una, tocan a todas!”.
Finalmente, Celeste, prima de la fallecida, advirtió: “Esto no va a quedar acá; iremos hasta el final, para pedir justicia y que el que hizo lo que hizo, esté preso y lo pague”.

La nena de siete años, al frente de la marcha, fue la postal del dolor. Llevaba un cartel que imploraba: “Justicia por mi mamá”.
