UN HOMBRE DICE QUE LE “USURPAN” EL APELLIDO
“En Villa La Angostura nunca hubo una comunidad mapuche”
“Soy Pablo Antriao, aunque me anotaron como Paulo porque se equivocaron; nacido y criado en Villa La Angostura, tataranieto de Ignacio Antriao, la persona que recibió las tierras del Estado nacional en condominio con Paicil”.
Así se presenta el hombre.
Tiene cincuenta y un años.
Es descendiente de mapuches. Sin embargo, es uno de los principales denunciantes públicos de personas que dicen formar parte de una comunidad indígena.
“En Villa La Angostura nunca hubo una comunidad mapuche”, asevera.
Justamente, la comunidad dice llamarse Paicil Antriao, por lo que Pablo afirma que le “usurparon el apellido”.
Narra que José Ignacio Antriao y José María Paicil llegaron a la región desde Chile y trabajaron en la Comisión de Límites, por lo que el Estado nacional les cedió en 1902, en condominio, una fracción de 625 hectáreas.
Luego, aquello se subdividió.
Como heredero de Antriao se presentó solo uno de sus hijos, Victoriano, que, a su vez, le dejó todo a Enrique, con quien lo unía un vínculo de parentesco.
Pablo es hijo de Enrique.
De aquellas 625 hectáreas, 272 fueron para los Antriao, pero, a través del tiempo, sucesiones mediante, debido a diversas ventas y malos manejos –donde algún apoderado parece que no habría actuado adecuadamente–, a Pablo le quedaron 12.
“En 2006 nos encontramos con que empezaron a usar nuestro apellido y nuestra documentación”, indica.
La referencia apunta a que, según cuenta, hubo gente que se asentó en el lugar que habían recibido aquellos dos chilenos a principios de siglo, con el uso de los apellidos como denominación de una comunidad: Paicil Antriao.
Pablo afirma que, en realidad, quienes llegaron no tienen ninguna relación con aquellas personas trabajadoras de la Comisión de Límites.
“Cuando se les pregunta el nombre y el apellido, contestan: yo soy miembro de la comunidad y punto”, protesta Pablo, para luego afirmar: “Han hecho un desastre con el tema de la naturaleza… Hay chilenos, algunos argentinos, paraguayos, uruguayos… En los últimos años se han incorporado familias de acá, pero deben ser solo el diez por ciento de la usurpación”.
La alusión a la gente que se va añadiendo es porque el asentamiento creció mucho en el último tiempo. “Los habitantes que conocen la historia de Villa La Angostura están preocupados con lo que pasa, porque los que estaban ahí, al principio, eran cuatro o cinco, pero ahora debe haber más de cuatrocientas personas”, apunta Pablo, que forma parte de la agrupación que nació en diciembre a partir de esa preocupación por la situación: “Vecinos damnificados del barrio Belvedere”.
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Explica que la ocupación no se da sobre el terreno que le pertenece, pero eso no disminuye su inquietud. Ya el uso de su apellido lo inquieta. “Es una avivada. Son okupas, usurpadores que conformaron una supuesta comunidad”, sostiene Pablo/Paulo.
–Teniendo en cuenta que Victoriano tenía hermanos, ¿existe la posibilidad de que esa gente sea descendiente de ellos?
–No, ninguna –afirma.